¡Cómo sacar la levadura de tu vida! – Un reto para la festividad de PESAJ

Nunca olvidaré que el primer post que escribí cuando tomé la decisión de empezar un blog, fue acerca de la festividad de Pesaj. Hoy, a una semana de conmemorar esta fecha especial, he querido compartir con todos ustedes un reto que yo misma me he propuesto para los siete días que le siguen a esta fiesta.

Me refiero a los días de “panes sin levadura” establecidos en la Toráh, y que cada año celebran aquellos que practican el judaísmo. Días en que se manda a sacar toda la levadura de las casas, además de comer matzá, y tener reunión santa, entre otras cosas.

“El día 14 del mes primero, al atardecer, es la Pésaj del Señor. El día 15 de este mes es la fiesta de los panes sin levadura, celebrada al Señor. Durante siete días comeréis panes sin levadura. El primer día tendréis una asamblea sagrada; no haréis ningún trabajo laboral” (Levítico 23:5-7).

Un aspecto importante es percibir el sentido espiritual de esta celebración, e ir más allá de lo físico, sacando de tu vida todo aquello que representa la levadura, tal como Pablo lo menciona en 1 de corintios, “Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con pan sin levadura, de sinceridad y de verdad (1 Corintios 5:8).

Y es aquí donde entra la parte del reto que me propuse a raíz de esta publicación que leí en el blog Estudio Avellana de Sara Pérez, sobre el método de Benjamin Franklin, un hombre importante en la historia, quien “ambiciosamente” se propuso llegar a la perfección moral. A grandes rasgos, este método consistió en elegir 13 virtudes que deseaba adquirir, y enfocarse cada semana en una de ellas, ayudándose de papel, lápiz, y dedicando un tiempo para reflexionar, cada día evaluó su avance en cuanto a estos aspectos.

La manera de llevar este control es con una plantilla de ocho columnas, una para escribir el nombre de las virtudes, y otras siete columnas para cada día de la semana, para poder ir marcando cada día cuando cometía alguna falta a la virtud que correspondía en determinada semana.

El objetivo de este ejercicio era llegar al final de los siete días sin ninguna marca, de otro modo tendría que volver a empezar, para ir alcanzando una virtud a la vez. Sin duda un excelente método que deseo aplicar a mi propia vida, pero que incluso, quisiera probar de manera inversa.

Este reto consiste en aprovechar al máximo estos siete días de celebración y reflexión, aplicando dicho método, eligiendo de manera concienzuda siete aspectos en los cuales consideras la necesidad de mejorar en tu vida, por supuesto es importante reflexionarlo mucho y pedir al Eterno que te revele todo aquello que no le agrada de ti. Te puedes guiar con la plantilla que descargues aquí.

Es importante recordar que las fiestas del Eterno son mandamientos, pero para que calen en nuestro corazón y tengan un efecto real en nuestra vida, necesitamos interiorizarlas y buscar el sentido espiritual de cada una de las actividades que realicemos.

Me siento muy emocionada por fijarme este reto, y hacer de estas fiestas una celebración para mejorar y acercarme cada vez más a ser quien Dios quiere que yo sea. Si tú también deseas que esta festividad sea diferente, has cosas diferentes, reflexiona, disfruta el proceso. Y si deseas de corazón unirte a este reto conmigo te insto a que lo hagas, te aseguro que será de muchísima bendición para tu vida.

Cuéntame, ¿Qué te ha parecido el reto? ¿Te interesa el método de Benjamin Franklin para aplicarlo a tu vida? Y finalmente, ¡Felices fiestas!

Anuncios

Tres características del amor entre hermanos

La vida de fe en comunidad es importante, es uno de los aspectos que nos ayuda a crecer en amor y nos compromete a trabajar en nuestra paciencia. Es por eso, que quiero en esta ocasión escribir sobre el amor entre los hermanos.

En una de las cartas que escribe Pablo a Timoteo, la primera de las instrucciones que le da al joven, es que no pierdan su tiempo en discusiones vanas que sirven solamente para contienda, haciendo referencia a que en ese tiempo (como ahora) muchos falsos maestros se dedicaban a enseñar fábulas, que solo distrae a los creyentes del verdadero objetivo de fortalecernos en la fe, y de compartirla con los demás.

Actualmente, no hay mucha diferencia. Cada vez surgen más ideologías, y las personas, deseosas de llenar los vacíos que tienen en su corazón, de buenas a primeras se sienten atraídas y se olvidan de la verdadera raíz de la fe. Entonces se vuelve más importante tener la razón en una discusión religiosa, que hacer las obras que aprendimos de nuestro Maestro.

Este mandato de Pablo no tiene otro objetivo más que instar a extender el verdadero amor entre creyentes, tal como él mismo lo afirma “Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida” (1 Timoteo 1:5).

Pero ¿Cómo podemos lograr entender y practicar este nivel de amor? No es una tarea sencilla, pero nos da algunos tips para perfeccionarlo.

Amor nacido de un corazón limpio

Así como de una fuente no puede brotar agua limpia y sucia a la vez, no puedes decir que amas, cuando tu corazón está lleno de odio. Un corazón limpio es transparente como el agua cristalina, puedes saber que una persona lo tiene porque es auténtica y actúa con sinceridad, no por conveniencia o compromiso.

Debemos dejar a un lado la hipocresía, y pedir al Señor que nos ayude, él es quien ha limpiado nuestros pecados con su sangre, pero es nuestro deber purificarnos constantemente en cuerpo y alma.

Por esto también debemos atender al mandamiento de amar a Dios con todo el corazón, cuando no dejamos ninguna reserva y ponemos a sus pies todo lo que somos, aun nuestras faltas y aquellas circunstancias que nos impiden avanzar, con el solo hecho de reconocer que necesitamos su ayuda, Él hará la obra en nuestras vidas.

Amor nacido de una buena conciencia

A lo largo de la Biblia se nos encomienda la tarea de hacer el bien a los demás, pero algunas personas toman esto como si fuera una clase de “soborno” haciendo obras de caridad para tratar de solapar aquellos pecados que no quieren dejar de practicar.

Dios habla a su pueblo en el libro de Isaías, exhortándolos a través del profeta, y reclama estar cansado de los sacrificios y festividades en su honor, pero el problema no era las ofrendas, sino la intención, puesto que no las aceptaba porque sus manos estaban manchadas de sangre, “Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos” (Isaías 1:15).

Con esto queda claro que, para demostrar amor al prójimo con nuestras acciones, primero debemos tener una buena conciencia, es obvio que mientras estemos en este cuerpo nos equivocamos y a veces podemos herir a alguien, pero para Dios es más importante nuestro arrepentimiento sincero, que el hecho de que hagamos buenas obras solo por un cumplimiento, o peor aún para que nos vean los demás.

Amor nacido de una fe no fingida

Y en esto se resume toda la Ley y los profetas, en amar a Dios con todo el corazón y a tu prójimo como a ti mismo. El seguir una fe no se reduce a prácticas religiosas, sino que abarca nuestras relaciones con el Creador, primeramente, y con las personas a nuestro alrededor, no se trata de aparentar ser alguien piadoso, sino de serlo en realidad, sintiendo fluir el amor por lo que hacemos y por nuestros hermanos.

Procuremos, ya que somos creyentes, que nuestro estilo de vida no radique en fingir, sino en transformarnos y crecer en la fe, dando a Dios las riendas de nuestro camino, de nuestras decisiones y acciones, para que así como nos creó a su imagen y semejanza, cada día también podamos parecernos más a Yeshuah.

Y así como Él mismo nos dice que amemos aun a nuestros enemigos, con más razón a nuestros amigos, aquellos con quienes nos encontramos unidos por un lazo de hermandad, no por un parentesco sanguíneo, sino espiritual.

Conoce 4 maneras de ayudar a otros y 4 beneficios que eso te traerá

Creo fielmente que cuando das, entonces Dios te bendice a ti. Recuerdo de mi niñez que cuando iba creciendo y dejaba de quedarme la ropa, como no tenía hermanas, mi mamá siempre buscaba otras niñas a quienes regalarla, por supuesto la que estuviera en buen estado, y francamente no recuerdo ocasión en la que después de donarla, no llegara alguien con una bolsa de ropa para mí, como si fuera un intercambio divino, aunque suene un poco extraño y eso nunca lo olvido.

Esto me hace pensar en uno de los preceptos más importantes que existen en el judaísmo, es la tzedaká, que generalmente se traduce como caridad, pero más que eso se refiere al hecho de practicar la justicia ¿Cómo es esto? Ayudando a los más necesitados, eso es parte de la justicia que nos manda Dios a hacer.

Dar tzedaká es un acto que debemos realizar, no solamente porque es un mandamiento divino, sino porque somos un todo en este mundo y por más autosuficiente que alguien pueda sentirse, en algún momento necesitará de otra persona, no solo materialmente, sino en el sentido emocional: afecto, comprensión, cariño… ya sabes, ese tipo de cosas.

A la verdad amo la idea, y por eso me encanta una parte de mi Sidur (Libro de rezos) en donde dice textualmente:

“Éstas son las cosas que una persona hace y come de sus frutos en este mundo y su usufructo permanece para ésta en el mundo por venir. Y éstas son: respeto de padre y madre, y actos de amor, y la hospitalidad con los huéspedes, y visitar a los enfermos y levantarse para la sinagoga, y traer la paz entre una persona y su prójimo y entre un hombre y su mujer. Y el estudio de la Torá es equivalente a todas éstas” (Talmud Bavlí Shabbat 127ª)

Estos actos de justicia son precisamente comparados con el estudio de la Torá, que si bien una cosa no exime de la otra (quiero aclarar) es hermoso que ambas acciones se eleven al mismo nivel espiritual.

Cuatro maneras distintas de dar tzedaká

Haz donaciones monetarias o materiales: dice una frase que “Nadie es tan pobre que no pueda dar, ni tan rico que no pueda recibir”, si eres bendecido materialmente tú puedes compartir con los menos afortunados, recuerda que Dios quiere dar a todos, pero muchas veces tú eres el medio que Él utiliza para bendecir a otras personas, y viceversa, por eso es importante que aprendas a como invertir mejor tus recursos.

Ponte manos a la obra: Si hay una necesidad material y talvez tú no tienes los medios para ayudar, puedes hablar con otras personas que sí puedan hacerlo, en este punto entra si quieres abarcar más, el organizar campañas para toda clase de ayuda social.

Regala amor a los demás: algunas veces la gente no tiene necesidad física, pero sí emocional o espiritual, demuestra empatía por los problemas de los demás para poder ayudarlos, sé comprensivo y afectuoso, que a veces con eso basta para levantar el ánimo de una persona.

Enseña a otros lo que sabes: muchas veces haces más enseñando a una persona a subsistir, compartiendo con ella lo que tú bien sabes hacer, así no se verá en la necesidad de pedir limosna, sino que aprenderá a salir adelante por su propio esfuerzo y se realizará como ser humano.

Cuatro beneficios de dar tzedaká

La bendición de cumplir un mandamiento: Primero que nada debemos tener en cuenta que hacer justicia es un mandamiento bíblico, y por lo tanto, si eres una persona que se considera a sí misma religiosa, estás en la obligación de dar tzedaká.

Di adiós al egocentrismo: Al preocuparnos por los demás dejamos de lado el egocentrismo y poco a poco el compartir se convierte en algo normal y necesario en nuestra vida, y así podremos ser un reflejo de nuestro Padre en el cielo.

Cuando das, Dios te bendice a ti: Como dije al principio, cuando das, Dios te bendice a ti, solo asegúrate de no esperar siempre algo a cambio, porque eso haría perder totalmente el sentido de hacerlo.

Desprendimiento de lo material: Se te hará más sencillo desprenderte de lo material, esto te ayudará sin duda alguna a no aferrarte a las cosas lo cual te permitirá tener una vida más enfocada a lo espiritual.

¿Tienes alguna otra idea de cómo ayudar a los demás? ¿En qué maneras Dios te ha bendecido cuando ayudas a otros? Compártelo en los comentarios.

 

 

 

 

 

Significado del Shabat

En la cultura hebrea, se usa un calendario basado en las fases de la luna, donde cada luna nueva representa el inicio de un nuevo mes y el día empieza cuando se oculta el sol,  Y llamó Dios a la luz Día,  y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día” (Génesis 1:5), el Shabat se recibe viernes en el ocaso y termina el sábado en el ocaso.

Tres razones por las cuales debemos respetar y apartar este día:

  1. Este fue el día que Dios bendijo desde la creación, el cual santificó, lo que quiere decir que lo apartó o consagró para descanso “Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo;  y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó,  porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación”(Génesis 2:2-3).
  2. Es uno de los primeros mandamientos dados por Dios “Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;  mas el séptimo día es reposo para tu Dios;  no hagas en él obra alguna,  tú,  ni tu hijo,  ni tu hija,  ni tu siervo,  ni tu criada,  ni tu bestia,  ni tu extranjero que está dentro de tus puertas” (Éxodo 20:8-10).
  3. Yeshua, nuestro maestro , como judío que era también guardaba este día “Vino a Nazaret, donde se había criado;  y en el día de reposo entró en la sinagoga,  conforme a su costumbre,  y se levantó a leer” (Lucas 4:16), y más que eso, él mismo afirma ser el Señor del día de reposo (Mateo 12:8).

¿Qué se hace en Shabat?

En la Toráh encontramos la legislación suficiente para saber cuales son todas aquellas cosas que está prohibidas hacer en Shabat, algunos incluso respetan las normas establecidas por los sabios rabinos, que no está de más conocer, y por supuesto analizar, sin olvidar que nuestra ley es la Toráh.

Algo que deseo recalcar es que aunque existen muchas prohibiciones, me gusta ver el Shabat desde un punto de vista positivo, ya que este es un día bendito, así que no solo se trata de lo que no puedo hacer, sino de lo que sí debo hacer en ese día. Shabat no es solo un día para reposar físicamente, sino para renovarte en todos los sentidos.

En este día dejamos a un lado todos los afanes que traen consigo la vida rutinaria, de la cual no nos podemos desprender, pero en este reposo no solo nos damos un respiro para descansar de todas nuestras obras al igual que Dios lo hizo, sino que además es una puerta que se abre para que podamos regocijarnos con el Creador, cultivamos nuestra espiritualidad con el estudio de la Toráh, la oración constante y el compartir con los hermanos.

Y por supuesto, como la ley se resume en dos grandes mandamientos que son amar a Dios con todo nuestro corazón, mente y fuerzas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos, en este día es permitido hacer el bien, y no solo esto, sino que es nuestro deber, y es el segundo más grande mandamiento, esto lo enseñó Yeshua, con sus palabras, con su ejemplo y acciones.

Si estas aprendiendo sobre judaísmo, y quieres empezar a guardar este preciado día, asegúrate de tener la intención correcta, te aconsejo que no lo hagas de manera religiosa y mucho menos impuesto, aprende a amar el Shabat, aprecia este gran obsequio que Hashem nos ha dado.

Tampoco te frustres si en algún momento fallas, que a todos pasa, pero Dios siempre está ahí esperando por ti, dedica este día a Él con todo el corazón.¿Y tú, estas pensando en guardar Shabat? ¿Qué es lo que mas te gusta de este día especial?

Desde ya, ¡Shabat Shalom!

El secreto de Shavuot para guardar los mandamientos

Acaba de terminar la celebración de Shavuot, la fiesta de las semanas (puedes aprender sobre esta y las demás fiestas en levítico 23), y he querido compartir un poquito de lo que aprendí en este año acerca de la festividad.

En este día se conmemora la entrega de la Toráh (los primeros cinco libros que aparecen en la Biblia) en el monte Sinaí, después de que el pueblo de Israel fue liberado de la esclavitud de Egipto, un acontecimiento de suma importancia para todo judío, pues en la Toráh está la esencia de su forma de vivir.

En ese momento fue confirmado el pacto que Dios hizo con su pueblo, por medio de los mandamientos, los cuales estuvieron dispuestos a cumplir, igual que tú y yo cuando abrazamos esa alianza y pasamos a formar parte del pueblo de Israel, pueblo de Dios.

Es como cuando un extranjero se nacionaliza en el país en donde vive, aprende de sus costumbres y leyes, y acepta respetarlas, siente una pertenencia especial por la patria a la cual se está adhiriendo por voluntad propia.

Tomar una decisión como esta, requiere madurez, responsabilidad, y sobre todo amor. Es excelente cuando logras comprender el porqué de un mandamiento, y aún más especial cuando entendiéndolo o no, lo cumples con amor, tal como dijo Yeshua a sus discípulos:

 “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió” (Juan 14:22-26).

Y esta palabra a la que él se refiere, es aquella que dio el Eterno a su pueblo desde el principio, la base de su fe. Fue además en esta ocasión que el maestro dio la promesa de enviar al Espíritu Santo:

“Os he dicho estas cosas estando con vosotros. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.” (Juan 14:22-26).

Y es a este punto a donde quiero llegar, es precisamente en la celebración de Shavuot (indicado en la Biblia como Pentecostés) cuando estando los discípulos de Yeshua reunidos, Dios derramó de su Espíritu sobre ellos, y entonces recibieron entendimiento y poder para hacer todas las maravillas que vinieron después.

Es cuando recibimos este poder y entendimiento que se cumple el nuevo pacto que hizo Dios con la casa de Israel el cual es que pondría sus mandamientos en nuestra mente y corazón, es por medio de la guía del Espíritu Santo que esos mandamientos están siempre presentes para poder cumplirlos.

En esta festividad celebramos que tenemos Toráh, no solo escrita en piedra o papel, sino escrita en nuestro corazón, en el corazón de todo aquel que ama a Dios, y desea obedecerlo y honrarlo con su forma de vivir.

¿Y tú, pides constantemente la guía del Espíritu Santo para poder guardar los mandamientos que Dios te dio?

¡Celebra un Yom Kippur diario!

“El día diez del mismo mes séptimo será el Día del perdón. Deberán celebrar una reunión santa, y dedicar ese día al ayuno, y quemar una ofrenda en honor del Señor” (Levítico 23:27).  

El Yom Kippur conocido también como el “Día del Perdón”, es uno de los días más solemnes que el Creador mandó a guardar a su pueblo. Un día donde nos afligimos a nosotros mismos, absteniéndonos de toda clase de placeres, el mandamiento es muy claro de aplicar.

Sin embargo, ¿Debemos esperar un año entero para tener una actitud humilde, y aceptar que  somos pecadores? Entre más buscamos a Hashem más nos damos cuenta de que requerimos de su misericordia cada día. Al ayunar buscamos morir a nuestro orgullo, aceptando nuestras debilidades, pero fortaleciéndonos en Él, reconociendo que nos sostiene.

Diariamente podemos llevar nuestra ofrenda ante el Eterno, aún sin un templo o un animal que sacrificar, así como en Isaías 58:6 donde por medio del profeta Di-s dice:

 “El ayuno que a mí me agrada consiste en esto: en que rompas las cadenas de la injusticia y desates los nudos que aprietan el yugo; en que dejes libres a los oprimidos y acabes, en fin, con toda tiranía” 

A Hashem le agrada que guardemos su palabra, y cumplamos con los mandamientos que Él nos dio, pero no de una manera vacía, sino que vaya de la mano con la parte espiritual, es nuestro deber hacer el bien a nuestro prójimo, ayudando a los afligidos, practicando la justicia y la bondad.

Y finalmente quiero hablar del punto central de esta solemnidad: el perdón, o como suelo llamarle “La medicina del alma”. Al perdonar nos liberamos del rencor que llegamos a albergar en nuestro corazón por las ofensas que otros nos hacen, ese rencor cuando no lo sacamos se apodera poco a poco de nuestro ser y nos llena de amargura, nos aisla de todo.

Al tomar la decisión de perdonar, incluso cuando no vemos frutos de arrepentimiento de la otra persona o sin recibir una disculpa, te liberas y ya no eres esclavo de todos esos sentimientos negativos,  puedes vivir en armonía, contigo mismo y con los demás.

Por supuesto podríamos pensar que es fácil llegar ante Di-s y confesarnos en la intimidad con Él con la certeza de que perdona nuestros pecados, y luego ir tranquilamente a ofrecer nuestras ofrendas, a dar nuestra alabanza pero claramente esto no es lo que el Eterno quiere de nosotros Él desea de ti sinceridad, tal como lo dijo Yeshua:

Así que, si al llevar tu ofrenda al altar te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí mismo delante del altar y ve primero a ponerte en paz con tu hermano. Entonces podrás volver al altar y presentar tu ofrenda” (Mateo 5: 23-24). 

No puedes presentarte ante Di-s si tu conciencia no está tranquila y sabes que hay una barrera entre tú y tu hermano, pues si no puedes demostrar amor a él a quien ves físicamente, tampoco puedes hacia Di-s a quien no ves, y sino no puedes mostrar tu arrepentimiento cuando has actuado mal con tu prójimo, como podrías pretender que Hashem acepte tus peticiones de perdón.

Recuerda que aunque Hashem estableció fechas especiales, no sabemos cuándo será nuestro último día,  no tenemos la certeza de que llegaremos a esa festividad, por eso necesitamos celebrar un Yom Kippur diariamente, procurando estar en paz con nuestro prójimo y por supuesto con Di-s.

¿Alguna vez has experimentado la libertad del perdón?

Tu camino hacia la libertad

Se acerca Pesaj, una fiesta muy importante para cada judío que vive fuera o dentro de Israel. Si eres judío seguramente andas corriendo con los preparativos, asegurándote de que todo vaya a salir a la perfección.

Pesaj es una festividad con un seder bastante cargado, cada cosa tiene su lugar, cada persona tiene algo que hacer. Hoy, a menos de un día para que comience esta fiesta me pongo a reflexionar un poco en el significado que tiene: LIBERTAD.

Conmemoramos ese momento de la historia cuando Dios con mano firme sacó a su pueblo de la esclavitud en Egipto, haciendo evidente su poder por medio de muchas señales y prodigios. Y la gran pregunta que me hago hoy es si muchos años después de eso ¿Soy yo una mujer libre?.

A pesar de que la esclavitud fue legalmente abolida, constantemente vemos en las noticias las muchas injusticias que se cometen en algunos países donde personas son asesinadas sin  derecho a nada. Y yo, que vivo en un país en donde ni siquiera hay ejercito ¿Me estoy cuestionando si soy una persona libre?.

Precisamente no me refiero a un estado de libertad en donde me dan oportunidad de elegir, donde alguien más defiende mis derechos, y reconocen mi independencia, más que eso me cuestiono si yo en verdad elijo lo que quiero o me dejo llevar por lo que dicta la sociedad, donde defiendo mi creencia y mi fe aun cuando eso no signifique que pierda mi vida y no calle solo por temor o vergüenza.

Hablo de mi libertad espiritual. De un tiempo hacia acá he venido pensando en todos esos hábitos, personas y lugares que no nos permiten ser personas libres, que  nos roban tiempo que podríamos usar para cultivar nuestra espiritualidad, que además ya es una ardua labor. Nos esclavizamos a  redes sociales, modas, personas… etc. Pero no es suficiente con saberlo hay que enfrentarlo, no es tan fácil pero se puede trabajar en ello.

No importa donde estemos físicamente, nuestro espíritu debe ser libre y aunque seamos personas llenas de imperfecciones, aunque hayamos cometido el peor de los pecados, hay alguien que no tomó en cuenta su propia voluntad, y entregó su vida para que tú y yo fuéramos libres. Yeshua, es comparado a aquel cordero que por medio de su sangre en las puertas de la casas de los hebreos hizo que la muerte pasara por alto.

Ahora es nuestro deber aceptar esa regalo, no nos sentemos a esperar que la masa leude, escuchemos el llamado de nuestro libertador y salgamos de todo ese Egipto que nos consume día a día, y tomemos la decisión de emprender nuestro propio camino hacia la libertad.

“Yeshua regresó a Galilea en el poder del Espíritu, y se extendió su fama por toda aquella región. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo admiraban. Fue a Nazaret, donde se había criado, y un sábado entró en la sinagoga, como era su costumbre. Se levantó para hacer la lectura, y le entregaron el libro del profeta Isaías. Al desenrollarlo, encontró el lugar donde está escrito: -El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado para proclamar libertad a los presos y dar vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos, para proclamar el año del favor del Señor-. Luego enrolló el libro, se lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos los que estaban en la sinagoga lo miraban detenidamente, y él comenzó a hablarles: “Hoy se cumple esta Escritura en presencia de ustedes.” Lucas 4:14-21

 Jag Pesaj Sameaj!

Photo by Unsplash