Necesitas hacer un alto de información

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Hace un par de semanas hice una publicación sobre cómo cuidar nuestro templo, a nosotros mismos, y hablé un poco sobre la importancia de ser selectivos con la información que adquirimos por medio de nuestros sentidos, lo que escuchamos, lo que observamos, lo que hablamos y hacia donde nos dirigimos.

Es verdad, es importante evitar información que no aporta nada positivo a nuestra vida, y conscientemente, buscar un aprendizaje continuo sobre temas constructivos, que realmente nos edifiquen en las diferentes áreas.

Pero a veces sucede que esa búsqueda consciente se vuelve un tanto excesiva, al punto de que te saturas de tanta información, que aunque sea buena, no logras asimilarla en tu mente, porque es tanta la cantidad que te llegas a sentir abrumado.

Confieso que así me he sentido un poco últimamente. Desde el año pasado hasta la fecha he venido aprendiendo sobre temas tan fascinantes para mejorar mi estilo de vida, que he querido aplicar todo eso de un solo tirón.

No está mal querer mejorar como persona, pero es importante disfrutar de cada uno de los procesos que atraviesas, y entender que hábitos que tienes toda una vida de practicar no se van a ir de la noche a la mañana, porque es un proceso, y el proceso de cada persona es diferente.

No puedes pretender que tu estilo de vida sea de ensueño, como el de algunas personas que ves en las redes sociales, que de por si mucho de eso no es más que apariencia. Puedes tener una vida genial, súper saludable, consciente, pero nunca perfecta, de quererlo así, solo terminarás sintiéndote frustrado porque no puedes.

Aprende y cambia, sí, pero a tu ritmo. En días pasados me he sorprendido a mí misma aprendiendo mientras trabajo, y me doy cuenta que estoy a medias con el trabajo y a medias con el aprendizaje, pues aunque haga mi trabajo bien, no disfruto del proceso.

Otra de las cosas que me ha hecho reflexionar fue este post de Sara Pérez del blog Estudio Avellana, que me ha hecho pensar que no tengo porque creer que debo ser unas súper mujer, está bien que quiera ser mejor, y que desee tanto aprender, y tener una vida bastante ordenada, pero ¿A qué precio?, no al precio de mi salud mental o física.

Relaciono todo esto porque si busco información buena, positiva es porque precisamente quiero aplicarla a mi vida, pero no quiero sentir la presión de la sociedad, y mucho menos de mi misma.

¿Quiero ayudar a otros a acercarse a Dios y ser un buen testimonio para el mundo? Es mi propósito de vida, pero de nada me sirve ganar al mundo y perderme en los afanes diarios sin dedicar el tiempo suficiente a mi propia relación con Dios.

¿Quiero ser minimalista y aprender de otros minimalistas? Por supuesto que sí, pero disfrutaré el proceso y no me frustraré si voy más lento que otros.

¿Quiero ser más amigable con el ambiente? Claro, haciendo pequeños cambios, tomando ideas de aquí y allá, pero por favor un poco menos de información, y más acción.

¿Quiero terminar mis estudios? Me encantaría terminarlos lo más pronto posible, pero no se trata de ganar cursos, sino de a prender a ser una buena profesional.

En fin, mil cosas quiero hacer en mi vida, es mucho el aprendizaje, y mucha la información que me sirve para lograr todas esas metas, pero he decidido que iré más lento. Hoy he querido compartir contigo mi experiencia, porque puede ser que en algún momento de tu vida te sientas de esta manera, pero recuerda:

“Ser productivo, no es lo mismo que estar siempre ocupado”

¿Has pensado últimamente que tu vida pasa demasiado rápido y no la estás disfrutando como se debe? ¿Crees que también necesitas hacer un pequeño parón de información? Cuéntamelo en comentarios.

Foto de Andrew Neel en Unsplash

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Procura buenas ELECCIONES este 2018

Nos encontramos a menos de una semana para las elecciones presidenciales en Costa Rica, lo cual representa la esencia de nuestra democracia, pero también la gran responsabilidad que tenemos sobre el futuro de nuestro país por medio del voto.

Después de leer un poco sobre algunas propuestas, al fin me decidí por quien votar de entre solo tres posibles candidatos a quienes daría mi voto, pero me siento satisfecha, porque sé que elijo a quien creo que realmente me representaría mejor.

Tal vez te preguntas por qué escribo al respecto si no tiene nada que ver con la temática del blog. Pues es que somos seres integrales, cada aspecto de nuestra vida cuenta, y las decisiones que tomamos repercuten positiva o negativamente en nosotros, y elegir quien nos gobierne repercute en nuestra vida cuatro años y hasta más.

Por esta razón quise compartir algunos consejos para hacer una elección que te haga sentir satisfecho. Ahí te van:

Dale la importancia que se merece al asunto

Es verdad que muchos se encuentran decepcionados de la política (con toda la razón) por tanta corrupción y atropellos hacia el pueblo, pero a pesar de esto no seamos indiferentes. La elección de nuestro gobierno nos concierne a todos, se trata de nuestro futuro, no solo a cuatro años, pues malas decisiones de un gobierno malo podrían ser incluso irreversibles.

Valora el derecho que posees gracias al esfuerzo de otros

No se te olvide cuantas personas lucharon para que hoy día tuviéramos el privilegio de tomar elecciones como esta. Si eres mujer, recuerda que no fue sino tiempo después que se nos dio la oportunidad de participar del voto. Piensa en las personas que actualmente viven bajo un dominio político que los esclaviza y minimiza. Siéntete orgulloso de este derecho.

Infórmate, no peques por ignorante

He tenido la oportunidad de escuchar comentarios de arrepentimiento por el voto de las elecciones pasadas, de personas que se sienten defraudadas. Pero no hay excusa si quieres hacer un voto inteligente, infórmate. Entra al TSE en este link http://www.tse.go.cr/dondevotarp/candidaturas-todas.aspx donde verás los programas de gobierno, y si te da flojera o ya no tienes tiempo, al menos lee las propuestas que los candidatos han descrito de manera resumida.

Sé una persona con identidad, no sigas al montón

A estas alturas no tiene sentido que votes por un partido por mera tradición, o por seguir lo que la mayoría dice. Sé una persona auténtica, aunque seas criticado, pues está bien que escuches opiniones, pero al final decide de acuerdo a lo que tu mente y corazón te dicta. Tampoco hagas demasiado caso a la propaganda, porque en campaña electoral sobreabundan las calumnias, infórmate en fuentes confiables.

Defiende tus principios y valores

Ten cuidado de darle tu voto a una persona que demuestre ser de principios y valores. No te olvides que base de la sociedad es la familia, una figura que actualmente han tratado de cambiar con ideologías que solo buscan eliminar lo que biológica, científica y espiritualmente es la realidad. Lucha a favor de la vida y la familia y los buenos valores que nos han sido inculcados.

Pide dirección para tomar tus decisiones

Algunos creen que es mejor separar la religión de la política, no sé si así andarían las cosas mejor o peor, lo que sí sé es que si tú te llamas creyente, independientemente de tu religión, crees en Dios y en su palabra, tienes el deber de orar por aquellos que van a gobernar tu país, e igualmente te insto a que pidas dirección a Dios para tomar una buena decisión con tu voto, porque es importante que lo tomes en cuenta en TODO aspecto de tu vida, si quieres su respaldo en TODO aspecto de tu vida.

Te invito a que salgas a votar este domingo de una manera responsable!

¡Celebra un Yom Kippur diario!

“El día diez del mismo mes séptimo será el Día del perdón. Deberán celebrar una reunión santa, y dedicar ese día al ayuno, y quemar una ofrenda en honor del Señor” (Levítico 23:27).  

El Yom Kippur conocido también como el “Día del Perdón”, es uno de los días más solemnes que el Creador mandó a guardar a su pueblo. Un día donde nos afligimos a nosotros mismos, absteniéndonos de toda clase de placeres, el mandamiento es muy claro de aplicar.

Sin embargo, ¿Debemos esperar un año entero para tener una actitud humilde, y aceptar que  somos pecadores? Entre más buscamos a Hashem más nos damos cuenta de que requerimos de su misericordia cada día. Al ayunar buscamos morir a nuestro orgullo, aceptando nuestras debilidades, pero fortaleciéndonos en Él, reconociendo que nos sostiene.

Diariamente podemos llevar nuestra ofrenda ante el Eterno, aún sin un templo o un animal que sacrificar, así como en Isaías 58:6 donde por medio del profeta Di-s dice:

 “El ayuno que a mí me agrada consiste en esto: en que rompas las cadenas de la injusticia y desates los nudos que aprietan el yugo; en que dejes libres a los oprimidos y acabes, en fin, con toda tiranía” 

A Hashem le agrada que guardemos su palabra, y cumplamos con los mandamientos que Él nos dio, pero no de una manera vacía, sino que vaya de la mano con la parte espiritual, es nuestro deber hacer el bien a nuestro prójimo, ayudando a los afligidos, practicando la justicia y la bondad.

Y finalmente quiero hablar del punto central de esta solemnidad: el perdón, o como suelo llamarle “La medicina del alma”. Al perdonar nos liberamos del rencor que llegamos a albergar en nuestro corazón por las ofensas que otros nos hacen, ese rencor cuando no lo sacamos se apodera poco a poco de nuestro ser y nos llena de amargura, nos aisla de todo.

Al tomar la decisión de perdonar, incluso cuando no vemos frutos de arrepentimiento de la otra persona o sin recibir una disculpa, te liberas y ya no eres esclavo de todos esos sentimientos negativos,  puedes vivir en armonía, contigo mismo y con los demás.

Por supuesto podríamos pensar que es fácil llegar ante Di-s y confesarnos en la intimidad con Él con la certeza de que perdona nuestros pecados, y luego ir tranquilamente a ofrecer nuestras ofrendas, a dar nuestra alabanza pero claramente esto no es lo que el Eterno quiere de nosotros Él desea de ti sinceridad, tal como lo dijo Yeshua:

Así que, si al llevar tu ofrenda al altar te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí mismo delante del altar y ve primero a ponerte en paz con tu hermano. Entonces podrás volver al altar y presentar tu ofrenda” (Mateo 5: 23-24). 

No puedes presentarte ante Di-s si tu conciencia no está tranquila y sabes que hay una barrera entre tú y tu hermano, pues si no puedes demostrar amor a él a quien ves físicamente, tampoco puedes hacia Di-s a quien no ves, y sino no puedes mostrar tu arrepentimiento cuando has actuado mal con tu prójimo, como podrías pretender que Hashem acepte tus peticiones de perdón.

Recuerda que aunque Hashem estableció fechas especiales, no sabemos cuándo será nuestro último día,  no tenemos la certeza de que llegaremos a esa festividad, por eso necesitamos celebrar un Yom Kippur diariamente, procurando estar en paz con nuestro prójimo y por supuesto con Di-s.

¿Alguna vez has experimentado la libertad del perdón?

Tu camino hacia la libertad

Se acerca Pesaj, una fiesta muy importante para cada judío que vive fuera o dentro de Israel. Si eres judío seguramente andas corriendo con los preparativos, asegurándote de que todo vaya a salir a la perfección.

Pesaj es una festividad con un seder bastante cargado, cada cosa tiene su lugar, cada persona tiene algo que hacer. Hoy, a menos de un día para que comience esta fiesta me pongo a reflexionar un poco en el significado que tiene: LIBERTAD.

Conmemoramos ese momento de la historia cuando Dios con mano firme sacó a su pueblo de la esclavitud en Egipto, haciendo evidente su poder por medio de muchas señales y prodigios. Y la gran pregunta que me hago hoy es si muchos años después de eso ¿Soy yo una mujer libre?.

A pesar de que la esclavitud fue legalmente abolida, constantemente vemos en las noticias las muchas injusticias que se cometen en algunos países donde personas son asesinadas sin  derecho a nada. Y yo, que vivo en un país en donde ni siquiera hay ejercito ¿Me estoy cuestionando si soy una persona libre?.

Precisamente no me refiero a un estado de libertad en donde me dan oportunidad de elegir, donde alguien más defiende mis derechos, y reconocen mi independencia, más que eso me cuestiono si yo en verdad elijo lo que quiero o me dejo llevar por lo que dicta la sociedad, donde defiendo mi creencia y mi fe aun cuando eso no signifique que pierda mi vida y no calle solo por temor o vergüenza.

Hablo de mi libertad espiritual. De un tiempo hacia acá he venido pensando en todos esos hábitos, personas y lugares que no nos permiten ser personas libres, que  nos roban tiempo que podríamos usar para cultivar nuestra espiritualidad, que además ya es una ardua labor. Nos esclavizamos a  redes sociales, modas, personas… etc. Pero no es suficiente con saberlo hay que enfrentarlo, no es tan fácil pero se puede trabajar en ello.

No importa donde estemos físicamente, nuestro espíritu debe ser libre y aunque seamos personas llenas de imperfecciones, aunque hayamos cometido el peor de los pecados, hay alguien que no tomó en cuenta su propia voluntad, y entregó su vida para que tú y yo fuéramos libres. Yeshua, es comparado a aquel cordero que por medio de su sangre en las puertas de la casas de los hebreos hizo que la muerte pasara por alto.

Ahora es nuestro deber aceptar esa regalo, no nos sentemos a esperar que la masa leude, escuchemos el llamado de nuestro libertador y salgamos de todo ese Egipto que nos consume día a día, y tomemos la decisión de emprender nuestro propio camino hacia la libertad.

“Yeshua regresó a Galilea en el poder del Espíritu, y se extendió su fama por toda aquella región. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo admiraban. Fue a Nazaret, donde se había criado, y un sábado entró en la sinagoga, como era su costumbre. Se levantó para hacer la lectura, y le entregaron el libro del profeta Isaías. Al desenrollarlo, encontró el lugar donde está escrito: -El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado para proclamar libertad a los presos y dar vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos, para proclamar el año del favor del Señor-. Luego enrolló el libro, se lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos los que estaban en la sinagoga lo miraban detenidamente, y él comenzó a hablarles: “Hoy se cumple esta Escritura en presencia de ustedes.” Lucas 4:14-21

 Jag Pesaj Sameaj!

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