Tres características del amor entre hermanos

La vida de fe en comunidad es importante, es uno de los aspectos que nos ayuda a crecer en amor y nos compromete a trabajar en nuestra paciencia. Es por eso, que quiero en esta ocasión escribir sobre el amor entre los hermanos.

En una de las cartas que escribe Pablo a Timoteo, la primera de las instrucciones que le da al joven, es que no pierdan su tiempo en discusiones vanas que sirven solamente para contienda, haciendo referencia a que en ese tiempo (como ahora) muchos falsos maestros se dedicaban a enseñar fábulas, que solo distrae a los creyentes del verdadero objetivo de fortalecernos en la fe, y de compartirla con los demás.

Actualmente, no hay mucha diferencia. Cada vez surgen más ideologías, y las personas, deseosas de llenar los vacíos que tienen en su corazón, de buenas a primeras se sienten atraídas y se olvidan de la verdadera raíz de la fe. Entonces se vuelve más importante tener la razón en una discusión religiosa, que hacer las obras que aprendimos de nuestro Maestro.

Este mandato de Pablo no tiene otro objetivo más que instar a extender el verdadero amor entre creyentes, tal como él mismo lo afirma “Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida” (1 Timoteo 1:5).

Pero ¿Cómo podemos lograr entender y practicar este nivel de amor? No es una tarea sencilla, pero nos da algunos tips para perfeccionarlo.

Amor nacido de un corazón limpio

Así como de una fuente no puede brotar agua limpia y sucia a la vez, no puedes decir que amas, cuando tu corazón está lleno de odio. Un corazón limpio es transparente como el agua cristalina, puedes saber que una persona lo tiene porque es auténtica y actúa con sinceridad, no por conveniencia o compromiso.

Debemos dejar a un lado la hipocresía, y pedir al Señor que nos ayude, él es quien ha limpiado nuestros pecados con su sangre, pero es nuestro deber purificarnos constantemente en cuerpo y alma.

Por esto también debemos atender al mandamiento de amar a Dios con todo el corazón, cuando no dejamos ninguna reserva y ponemos a sus pies todo lo que somos, aun nuestras faltas y aquellas circunstancias que nos impiden avanzar, con el solo hecho de reconocer que necesitamos su ayuda, Él hará la obra en nuestras vidas.

Amor nacido de una buena conciencia

A lo largo de la Biblia se nos encomienda la tarea de hacer el bien a los demás, pero algunas personas toman esto como si fuera una clase de “soborno” haciendo obras de caridad para tratar de solapar aquellos pecados que no quieren dejar de practicar.

Dios habla a su pueblo en el libro de Isaías, exhortándolos a través del profeta, y reclama estar cansado de los sacrificios y festividades en su honor, pero el problema no era las ofrendas, sino la intención, puesto que no las aceptaba porque sus manos estaban manchadas de sangre, “Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos” (Isaías 1:15).

Con esto queda claro que, para demostrar amor al prójimo con nuestras acciones, primero debemos tener una buena conciencia, es obvio que mientras estemos en este cuerpo nos equivocamos y a veces podemos herir a alguien, pero para Dios es más importante nuestro arrepentimiento sincero, que el hecho de que hagamos buenas obras solo por un cumplimiento, o peor aún para que nos vean los demás.

Amor nacido de una fe no fingida

Y en esto se resume toda la Ley y los profetas, en amar a Dios con todo el corazón y a tu prójimo como a ti mismo. El seguir una fe no se reduce a prácticas religiosas, sino que abarca nuestras relaciones con el Creador, primeramente, y con las personas a nuestro alrededor, no se trata de aparentar ser alguien piadoso, sino de serlo en realidad, sintiendo fluir el amor por lo que hacemos y por nuestros hermanos.

Procuremos, ya que somos creyentes, que nuestro estilo de vida no radique en fingir, sino en transformarnos y crecer en la fe, dando a Dios las riendas de nuestro camino, de nuestras decisiones y acciones, para que así como nos creó a su imagen y semejanza, cada día también podamos parecernos más a Yeshuah.

Y así como Él mismo nos dice que amemos aun a nuestros enemigos, con más razón a nuestros amigos, aquellos con quienes nos encontramos unidos por un lazo de hermandad, no por un parentesco sanguíneo, sino espiritual.

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Medicina para la ignorancia

En esta ocasión no te doy unos cuantos pasos a seguir para ser la persona más brillante del mundo. No existe una fórmula secreta contra la ignorancia, pero no vengo a hablarte en esos términos, no enfocada en qué hacer para ser menos ignorante, sino en cómo eliminar la barrera que no te permite aprender. Aprender de los demás, aprender de la vida.

Esa barrera, es el muro más grande que puede existir entre tú y el aprendizaje, y lo construyes tú mismo día a día si así lo permites, puede ser tan alto y firme que no lo puedas saltar fácilmente. Se trata del orgullo. Pero este muro también puede ser derribado, todo depende de tu disposición a cambiar y tus deseos de aprender.

Y aunque suene un poco absurdo, no hay mejor manera de vencer el orgullo que ser humilde. Como cuando una persona quiere eliminar un mal hábito de su vida, le es mucho más sencillo si lo sustituye por un buen hábito que represente lo contrario, esto le permite analizar las desventajas y beneficios de ambas circunstancias, por lo tanto, fortalecer el valor de la humildad en tu vida te hará reflexionar lo negativo de ser orgulloso.

Aun cuando sientas mucha seguridad sobre determinada situación, eso no significa que en algún momento no puedas darte cuenta de que estabas equivocado, y cambiar de opinión al respecto. La humildad te permite reconocer que no lo sabes todo, y eso no te convierte en una persona ignorante.

Por otro lado, aquel que se encierra en su propia opinión sin escuchar a los demás y sin indagar, tiene una opinión basada solo en la jactancia de no perder nunca, aunque tenga que dar un argumento pobre para defenderse. Esa persona se pierde de aprender del conocimiento de las demás personas.

Incluso, en la Biblia podrás encontrar que Dios eligió tanto hombres preparados y estudiosos, como hombres y mujeres humildes, aquellos que no habían tenido la misma educación, pero tenían un corazón dispuesto, esos hombres decidieron seguir al maestro, aprendieron de él, y transmitieron su enseñanza al resto del mundo, tanto que hoy día nos enriquecemos con la sabiduría de este maravilloso libro.

Eso sí, debes tener muy claro que aprender de los demás no significa que te “tragues” todo lo que te dicen y lo aceptes como verdad absoluta, repitiendo solamente lo que otros creen. Escuchar a otros, debe motivarte a indagar más profundamente, debes tener la capacidad de construir tu opinión propia, poner a trabajar tu cerebro. Debes ser una persona auténtica.

Reconocer que alguien más tiene razón no te hace inferior, ni a la otra persona superior. Romper con el orgullo y la ignorancia no se trata de ganar o perder, aunque siempre ganarás cuando te das la oportunidad de abrirte a la forma de pensar de otros, no para pensar tú igual, sino para reflexionar y elegir tu propio camino.

Recuerda también que todos tenemos diferentes experiencias de vida, por lo tanto, muchas veces vemos a esta de distinta manera porque nuestro punto de vista no es el mismo, lo que para alguien es una realidad, para otro podría ser todo lo contrario.

El punto es que el orgullo te enfoca solo en ti mismo, lo que te hace sentir que en tus manos se encuentra la verdad absoluta, y eso es imposible. Preguntar y escuchar son dos acciones que te abrirán las puertas al saber, pregunta lo que ignores sin ningún temor y escucha con atención y humildad para poder aprender de los demás.

Vamos inténtalo ¿Estás dispuesto a luchar contra el orgullo que te hunde en la ignorancia?

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Aspectos importantes sobre la MODESTIA (Tzniut)

¿Has escuchado hablar sobre el término “tzniut”? Es una palabra empleada en el judaísmo para referirse al recato. En este post no profundizaré en cuanto a las reglas de tzniut, sino más bien lo que quiero es dar mi punto de vista tocando algunos aspectos que considero importantes, sin embargo, más adelante te compartiré sobre estas normas que se siguen dentro de la cultura judía, dime en comentarios si te gustaría que lo hiciera.

¿Qué es ser modesto?

En algún tiempo tuve la costumbre errónea de asociar el “tznuit” solamente con la manera de vestir, tratando de respetar las normas respectivas que se enfocan en cubrir ciertas partes del cuerpo, sin embargo, tener modestia va más allá de las ropas que uso, es un asunto más profundo que toma en cuenta mi forma de ser y comportarme.

Ser modesto es un sinónimo de ser humilde, en todos los sentidos. Una persona egocéntrica siempre hará todo lo posible por exaltar sus cualidades y atraer la atención de todos a sí mismo, aun si es necesario buscar el ostento y el lujo tanto en sus acciones como en su apariencia.

Por el contrario, la persona que desea vivir en tzniut, busca la simplicidad, actuar de manera prudente, no exaltándose a sí mismo y guardando sus virtudes, esto abarca tanto su belleza interna como la externa para quien tiene el coraje y sabiduría para de descubrirla, aquí te muestro un gran ejemplo de humildad de una mujer sorprendente.

¿Significa ser modesto una limitación?

Primero es necesario entender que la concepción de lo que es el modesto y lo que no lo es, puede varias de acuerdo con la cultura o incluso la época en la que nos encontremos, y es por esto que muchas veces no podemos comprender las costumbres de otros pueblos.

En cuanto a la manera de actuar, una mujer que actúe recatadamente será reconocida como una mujer prudente, inteligente y sabia, respetada por las personas que la rodean porque precisamente se gana ese respeto, y por supuesto esto no debe significar que esa mujer se prive de sobresalir en diversos campos.

No solamente destacar como una mujer de familia, que si bien es cierto para mi ser madre y esposa son las virtudes más hermosas con las que Dios bendijo a la mujer, y son motivo orgullo y satisfacción, si así lo desea una  mujer puede desenvolverse en muchas otras áreas.

Y si tocamos el punto del vestir, para una mujer libertina o simplemente acostumbrada a otra cultura, ver a una chica vestida de una manera que no vaya para nada con la moda o que oculte ciertas partes de su cuerpo como escote, piernas, codos, o cabello, podría parecer absurdo y hasta ridículo, sin embargo, quisiera enfatizar que:

Una mujer segura de sí misma no ve la necesidad de mostrar su cuerpo para ser aceptada por la sociedad.

Una mujer que confía en la belleza física con que fue dotada no requiere de la ostentación en su atuendo.

Definitivamente modestia no es sinónimo de feo o aburrido, no se trata de que te pongas lo más fea posible, sino como dije anteriormente, guardar la belleza para quien tenga el honor de descubrirla.

El recato debe demostrarse de adentro hacia afuera, es decir, primero aprende a ser sinceramente humilde, y después refléjalo en tu exterior, como el consejo que da Rav. Shaul en la carta a Timoteo “Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia;  no con peinado ostentoso,  ni oro,  ni perlas,  ni vestidos costosos, sino con buenas obras,  como corresponde a mujeres que profesan piedad. (1 Tim. 2:9-10).

Y por último un punto súper importante y es que aunque en el post me dirigí hacia las mujeres quiero aclarar que el recato no aplica solamente para el género femenino, los hombres también deben vivir de una manera modesta, y reflejarlo así mismo en su exterior, y que conste que no soy ni machista ni feminista, simplemente creo que todos debemos buscar la manera de guardarnos para Dios, demostrando una vida humilde y modesta.

¿Estás interesado (a) en seguir estas normas de tzniut, te gustaría una guía? ¿Qué piensas tú sobre la modestia al actuar o al vestir?

Ejemplo de humildad

¿Te ha pasado que Dios te llena de tantos favores, que llega a crecer un poco tu orgullo? A todos nos pasa de vez en cuando, es propio del ser humano querer ser reconocido. A veces cometemos el error de sentir superioridad por obtener éxito en algo, y eso puede pasar también dentro del ámbito religioso.

En muchos relatos de la Biblia podemos notar que Dios usaba a las personas más humildes, los que tenían un corazón sincero, tal como David, un pastor, Ester una jovencita, los discípulos, pescadores humildes, o Miriam la madre de Yeshua.

Medito en esto después de leer el versículo cuando Miriam después de haber sido visitada por el ángel quien le traía la gran noticia de que iba concebir por el poder de Dios cuando aún ella no había conocido varón, se humilló a sí misma delante del Creador.

He aquí el fragmento de las palabras de Miriam (Lucas 1:46-55) :

“Engrandece mi alma al Señor;
Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
Porque ha mirado la bajeza de su sierva;
Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre,
Y su misericordia es de generación en generación a los que le temen. 
Esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.
Quitó de los tronos a los poderosos,
Y exaltó a los humildes.
A los hambrientos colmó de bienes,
Y a los ricos envió vacíos.
Socorrió a Israel su siervo,
Acordándose de la misericordia
De la cual habló a nuestros padres,
Para con Abraham y su descendencia para siempre”

Sin duda, es un gran ejemplo de humildad, aún cuando su vientre atesoraba a nuestro Salvador no fue motivo de altivez, sino más bien expresó su humildad al aceptar que su dicha no era más que la misericordia de Dios que halló gracia en ella y la eligió.

La próxima vez que Dios te permita servirle en lo que sea que Él quiera, recuerda que no es porque seas perfecto, sino porque en tu imperfección Él te transforma y te enseña a medida que le sirves, y como dijo Yeshua “El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”.

¿Para ti, cuál ha sido el mayor ejemplo de humildad?

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