¡Cómo sacar la levadura de tu vida! – Un reto para la festividad de PESAJ

Nunca olvidaré que el primer post que escribí cuando tomé la decisión de empezar un blog, fue acerca de la festividad de Pesaj. Hoy, a una semana de conmemorar esta fecha especial, he querido compartir con todos ustedes un reto que yo misma me he propuesto para los siete días que le siguen a esta fiesta.

Me refiero a los días de “panes sin levadura” establecidos en la Toráh, y que cada año celebran aquellos que practican el judaísmo. Días en que se manda a sacar toda la levadura de las casas, además de comer matzá, y tener reunión santa, entre otras cosas.

“El día 14 del mes primero, al atardecer, es la Pésaj del Señor. El día 15 de este mes es la fiesta de los panes sin levadura, celebrada al Señor. Durante siete días comeréis panes sin levadura. El primer día tendréis una asamblea sagrada; no haréis ningún trabajo laboral” (Levítico 23:5-7).

Un aspecto importante es percibir el sentido espiritual de esta celebración, e ir más allá de lo físico, sacando de tu vida todo aquello que representa la levadura, tal como Pablo lo menciona en 1 de corintios, “Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con pan sin levadura, de sinceridad y de verdad (1 Corintios 5:8).

Y es aquí donde entra la parte del reto que me propuse a raíz de esta publicación que leí en el blog Estudio Avellana de Sara Pérez, sobre el método de Benjamin Franklin, un hombre importante en la historia, quien “ambiciosamente” se propuso llegar a la perfección moral. A grandes rasgos, este método consistió en elegir 13 virtudes que deseaba adquirir, y enfocarse cada semana en una de ellas, ayudándose de papel, lápiz, y dedicando un tiempo para reflexionar, cada día evaluó su avance en cuanto a estos aspectos.

La manera de llevar este control es con una plantilla de ocho columnas, una para escribir el nombre de las virtudes, y otras siete columnas para cada día de la semana, para poder ir marcando cada día cuando cometía alguna falta a la virtud que correspondía en determinada semana.

El objetivo de este ejercicio era llegar al final de los siete días sin ninguna marca, de otro modo tendría que volver a empezar, para ir alcanzando una virtud a la vez. Sin duda un excelente método que deseo aplicar a mi propia vida, pero que incluso, quisiera probar de manera inversa.

Este reto consiste en aprovechar al máximo estos siete días de celebración y reflexión, aplicando dicho método, eligiendo de manera concienzuda siete aspectos en los cuales consideras la necesidad de mejorar en tu vida, por supuesto es importante reflexionarlo mucho y pedir al Eterno que te revele todo aquello que no le agrada de ti. Te puedes guiar con la plantilla que descargues aquí.

Es importante recordar que las fiestas del Eterno son mandamientos, pero para que calen en nuestro corazón y tengan un efecto real en nuestra vida, necesitamos interiorizarlas y buscar el sentido espiritual de cada una de las actividades que realicemos.

Me siento muy emocionada por fijarme este reto, y hacer de estas fiestas una celebración para mejorar y acercarme cada vez más a ser quien Dios quiere que yo sea. Si tú también deseas que esta festividad sea diferente, has cosas diferentes, reflexiona, disfruta el proceso. Y si deseas de corazón unirte a este reto conmigo te insto a que lo hagas, te aseguro que será de muchísima bendición para tu vida.

Cuéntame, ¿Qué te ha parecido el reto? ¿Te interesa el método de Benjamin Franklin para aplicarlo a tu vida? Y finalmente, ¡Felices fiestas!

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El secreto de Shavuot para guardar los mandamientos

Acaba de terminar la celebración de Shavuot, la fiesta de las semanas (puedes aprender sobre esta y las demás fiestas en levítico 23), y he querido compartir un poquito de lo que aprendí en este año acerca de la festividad.

En este día se conmemora la entrega de la Toráh (los primeros cinco libros que aparecen en la Biblia) en el monte Sinaí, después de que el pueblo de Israel fue liberado de la esclavitud de Egipto, un acontecimiento de suma importancia para todo judío, pues en la Toráh está la esencia de su forma de vivir.

En ese momento fue confirmado el pacto que Dios hizo con su pueblo, por medio de los mandamientos, los cuales estuvieron dispuestos a cumplir, igual que tú y yo cuando abrazamos esa alianza y pasamos a formar parte del pueblo de Israel, pueblo de Dios.

Es como cuando un extranjero se nacionaliza en el país en donde vive, aprende de sus costumbres y leyes, y acepta respetarlas, siente una pertenencia especial por la patria a la cual se está adhiriendo por voluntad propia.

Tomar una decisión como esta, requiere madurez, responsabilidad, y sobre todo amor. Es excelente cuando logras comprender el porqué de un mandamiento, y aún más especial cuando entendiéndolo o no, lo cumples con amor, tal como dijo Yeshua a sus discípulos:

 “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió” (Juan 14:22-26).

Y esta palabra a la que él se refiere, es aquella que dio el Eterno a su pueblo desde el principio, la base de su fe. Fue además en esta ocasión que el maestro dio la promesa de enviar al Espíritu Santo:

“Os he dicho estas cosas estando con vosotros. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.” (Juan 14:22-26).

Y es a este punto a donde quiero llegar, es precisamente en la celebración de Shavuot (indicado en la Biblia como Pentecostés) cuando estando los discípulos de Yeshua reunidos, Dios derramó de su Espíritu sobre ellos, y entonces recibieron entendimiento y poder para hacer todas las maravillas que vinieron después.

Es cuando recibimos este poder y entendimiento que se cumple el nuevo pacto que hizo Dios con la casa de Israel el cual es que pondría sus mandamientos en nuestra mente y corazón, es por medio de la guía del Espíritu Santo que esos mandamientos están siempre presentes para poder cumplirlos.

En esta festividad celebramos que tenemos Toráh, no solo escrita en piedra o papel, sino escrita en nuestro corazón, en el corazón de todo aquel que ama a Dios, y desea obedecerlo y honrarlo con su forma de vivir.

¿Y tú, pides constantemente la guía del Espíritu Santo para poder guardar los mandamientos que Dios te dio?