¿Cómo cuidar tu TEMPLO?

Somos templo. Cada uno de nosotros, somos un templo.

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Actualmente, las personas creyentes se reúnen en lugares físicos para compartir su fe con otros, sin embargo, el concepto de templo va más allá de lo material, de lo que vemos con nuestros ojos.

Aunque en un contexto de inmoralidad sexual, en 1 de Corintios capítulo 6 Pablo dice “¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que mora en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Pues habéis sido comprados por precio. Por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo”.

Esta enseñanza nos habla de glorificar a Dios con nuestro cuerpo, pero al interiorizarlo más, entendemos que debemos glorificarlo con todo nuestro ser, después de todo, lo físico pasa y nuestro cuerpo es solo uno de los medios por el cual podemos hacer la voluntad de Dios, para un día, en la esperanza que nos fue dada, vivir la eternidad con Él.

Pero ¿Cómo cuidamos este nuestro templo? Es importante tener claro qué es lo que deberíamos o no deberíamos hacer si deseamos tener un templo consagrado. Si eres creyente, tienes la instrucción en la Biblia, tan solo necesitas escudriñar para aprender qué es lo que el Creador quiere de ti.

Si no te autodenominas de ninguna religión, pero buscas tener una relación directa con Él, de igual forma busca vivir de una manera en que te sientas en armonía con el universo y contigo mismo, agradando a ese Ser Superior.

Busca lo que edifique a tu espiritualidad, aprende a ser SELECTIVO.

Lo que ves…

Dicen que los ojos son las ventanas del alma, no sé qué tanto puedas saber de una persona por medio de su mirada, pero sí que es cierto que esas ventanas deberían abrirse solamente a aquello que edifique tu vida.

Estamos en una época en que quien tiene información, tiene poder. Tenemos a la mano cualquier tipo de películas, lecturas, imágenes… etc; con tan solo dar un clic a la computadora o el teléfono celular, y déjame decirte, que no toda esa información a tu mano es sana y buena para ti.

Por medio de la vista entra el deseo, esto podría llevarte a envidiar lo que no te pertenece, y en lugar de apreciar todo lo hermoso que hay a tu alrededor, te llenas de amargura porque simplemente deseas lo que el mundo te ofrece, sin importar si eso te hace bien. Cuídate de las adicciones que entran por la vista.

Mira programas educativos, busca libros de crecimiento personal, o sobre temas de espiritualidad. Busca videos edificantes, como enseñanzas bíblicas o temas que te hagan reflexionar y te inspiren a ser mejor persona..

Lo que entra y sale de tu boca…

La boca es un miembro del cuerpo muy difícil de controlar, me refiero tanto a lo que sale como a lo que entra a través de ella. Ten mucho cuidado con tus palabras, porque no sabes cuánto poder hay en ellas, tienes la oportunidad de destruir una vida o bendecirla por medio de lo que hablas.

Aléjate del chisme, cuando hablas de otras personas, sea verdad o no lo que dices estás perjudicando a esa persona, y a muchas más, recuerda que eso no le agrada a Dios. Cuida tu vocabulario también, evita las frases negativas y maledicencias, de la abundancia del corazón habla la boca, por lo tanto, da frutos de que en tu corazón abunda el amor, la paz y la alegría.

Esfuérzate también por ser selectivo con lo que consumes, come saludable, evita la bebida desenfrenada, todo tipo de drogas, y productos dañinos para tu cuerpo, práctica algún deporte o haz ejercicio habitualmente, siempre con medida. El hecho de que te preocupes por tu salud física no significa que vayas a descuidar tu vida espiritual.

Lo que escuchas…

El chisme no solo abarca lo que tú hablas, sino también lo que escuchas de otros. No prestes oído, evita ser partícipe de ello. Se selectivo con la música que oyes, no se trata de que cierto tipo de música sea “mala” o “buena”, pero es verdad que la música es muy influyente en la vida de las personas, lo importante es aprender a ser selectivo.

Procura escuchar música, emisoras, enseñanzas… que alimenten tu alma. Cierra tus oídos a personas negativas y tóxicas, y, por el contrario, escucha personas que te inspiren y motiven.

Hacia donde te diriges…

Si quieres crecer, ser más espiritual, más sabio, o incluso más saludable, se prudente con los lugares a los cuales frecuentas, por ejemplo, una persona con problemas de alcoholismo evita ir a lugares como bares, o fiestas donde evidentemente va a sobreabundar el alcohol.

Obviamente no se trata de que te encierres en una burbuja, pero como dice el dicho “el que con lobos anda, a aullar aprende”, por eso, júntate con personas que influyan positivamente en tu vida, no con aquellos que te atraigan a andar por mal camino.

Y no quiero sonar religiosa, pero siempre es bueno que te congregues con algún grupo en el cual puedas compartir con otras personas afines en la fe, para compartir experiencias, conocimientos, afecto e incluso trabajar en conjunto en temas de caridad.

Para ir finalizando, quisiera agregar, que todas las decisiones que tomemos nos afectan a nosotros mismos y también a todo lo que nos rodea. Fuimos puestos en este mundo para ser luz, y por lo tanto cuando vivimos de una manera tal que todo lo que hacemos, lo hacemos de manera consiente, empezamos a ver la vida desde otra perspectiva.

Reitero, somos un alma y nuestro cuerpo es el medio por el cual glorificamos a Dios, es nuestro templo, que debemos amar y cuidar, debemos sentir amor propio, para decir que amamos a nuestro prójimo.

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Guíame, Espíritu Santo – Reseña de libro

Estamos aún en los primeros días del 2018 y me hacía mucha ilusión escribir un post al respecto. Sin embargo, acabo de terminar uno de los libros que me propuse leer en el 2017 se llama “Guíame, Espíritu Santo” de Stormie Omartian. Me alegra haberlo podido terminar, porque aquí entre nosotros hacía tiempo que no leía un libro completo. Además de eso, quiero compartir este post porque la verdad fue una obra de mucha bendición para mi vida.

Este es uno de esos libros que te recuerdan la importancia de cada día buscar un acercamiento más íntimo con Dios. Más en estos tiempos de tanta incertidumbre, indiferencia y vanidad, donde la mayoría siente un vacío que parece no llenarse con nada, pero la buena noticia es: Dios puede hacerlo. De hecho, solo Él puede llenarlo, y que mejor manera de acercarte a Él que a través de una relación personal con su Espíritu Santo.

Aplicando cada uno de los aspectos aprendidos mientras iba avanzando con la lectura, he podido comprobar que Él es real, no es que antes no creía, pero no es igual escuchar de… que experimentarlo tú mismo. Ahora puedo decir que él es mi amigo, mi consejero, mi consuelo, y más, siempre responde a mis oraciones. Pero no tienes que creerme a mí, te reto a que lo compruebes tú mismo.

Ahora presento algunos de los puntos más importantes de lo que pude aprender acerca del Espíritu Santo:

Sé consiente de su presencia

Es lamentable, pero las personas han olvidado que Dios envía a su Espíritu Santo para que nos guíe en todas las cosas, es un regalo del cual necesitamos ser conscientes “Mas aquel Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho” (Juan 14:26).

Yo en lo personal, creo que el mundo está de cabeza y los creyentes (sea cual sea tu denominación religiosa) están cada vez más dormidos, precisamente porque se ha dejado de escuchar al Espíritu de Dios. Habla con Él, es real, pero no te forzará a nada, que te nazca de corazón anhelar conocerle y pasar tiempo con él.

Necesitas de su guía

Estoy segura de que te haces la misma pregunta, ¿Por qué hay personas que tienen años de ir a una congregación religiosa y parecen nunca cambiar?, personas chismosas, egoístas, vanidosas… etc., incluso puede que tú mismo nunca termines de luchar contra la misma debilidad de cuando empezaste a ser una persona religiosa.

Es verdad que mientras estemos en este cuerpo tendremos tentación, sin embargo, cuando buscas la guía del Espíritu Santo en tu vida, es inevitable que exista una transformación, a medida que sigues su dirección él va cambiando tu carácter, es que no hay excusa, al menos en algo tiene que verse un cambio en ti.

Conoce su plenitud en el amor

Para que una relación cualquiera avance, necesitas dedicar tiempo, pero además de eso debes hacerlo con amor. Cuanto más pasas en intimidad compartiendo con el Espíritu Santo de Dios más conoces la plenitud de su amor hacia ti en la infinidad de maneras que te lo demuestra, y así tú también aprendes de él.

Se empieza por casa

No puedes pretender cambiar al mundo entero tú mismo cuando ni siquiera puedes con tus errores. Saca la tuca de tu ojo, y después la paja del ojo de tu prójimo. Si realmente quieres ser luz para el mundo empieza por ti mismo, cuando pides a Dios que te transforme y sigues la dirección del Espíritu, indudablemente los demás verán algo diferente en ti y querrán experimentar eso mismo que te hace tan feliz, tan respetuoso y amoroso. No es con palabrería, sino con tu ejemplo.

Ten una relación personal

Una vez que eres consciente de su presencia y empiezas a ser guiado por el Espíritu Santo, sigue constante en esta nueva relación. No se trata de que solo de vez en cuando hables con él, te apuesto a que no dejarías de hablar con tu pareja y luego llegar como si nada cuando ni siquiera enviaste un mensaje de texto en una semana, evidentemente una relación así acabaría por enfriarse. Yo te recomiendo que empieces por hacerte el hábito de compartir con él todos los días, y con el tiempo más que un hábito será una necesidad para ti.

Te inspira a no ser egoísta

Si bien es cierto vengo hablando de una relación personal (tú y el Espíritu Santo) cada vez que hables con él procura que no se trate todo de ti. Él te guía a pedir por otras personas, y no solo orar por ellas, sino ayudarlas mientras esté en tus manos. El amor de Dios es un amor que te inspira a dar, a desprenderse, no es un amor egoísta, escucha cuando él te inquieta sobre ciertas personas, tal vez tú puedes ser el medio que utilice para que actúe en la vida de ellas.

Anhela tu ministerio

Si eres creyente necesitas tener siempre en cuenta que nuestra meta es la eternidad, y esta vida es pasajera, sin embargo, mientras estemos aquí es normal que deseemos saber cuál es nuestro propósito en la vida. Queremos sentirnos útiles y servir a Dios, servir al prójimo. Anhela tu ministerio, y pídele de una manera muy especial que te revele qué hacer, y que haga su voluntad en tu vida. Mientras el Espíritu Santo sea tu guía vas en dirección correcta.

Sin duda un hermoso libro que me ha sido de mucha edificación, te lo recomiendo y si es que lo lees, espero que también sea de bendición para ti.

Enfócate en lo ETERNO.

Todas las personas pasamos por momentos de mucha reflexión, en los que nos hacemos esas típicas preguntas existenciales sobre la vida, la muerte o lo que sigue después de ella, o sobre la fascinante eternidad, incluso muchos se acercaron en los tiempos de Yeshua a él, intentando obtener el secreto para alcanzar la vida eterna.

Sin embargo, se ve un panorama un poco distinto en la actualidad, la gente se preocupa cada vez más por lo material, y resume su realidad en todo aquello que puede ver con sus ojos o palpar con sus manos, sin detenerse tan siquiera a pensar que todo esto que vemos es vanidad, y es pasajero.

La vida, esta vida en la que estamos ahora está llena de afanes que a veces logran arrastrarte hacia la superficialidad, y eso hace que te olvides de lo eterno; esto se suma a que es un concepto que puede ser tan abstracto y desconocido; sin embargo, Yeshua lo explicaba de una manera clara cuando le preguntaban al respecto:

“Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: -Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?- Él le dijo: -¿Qué está escrito en la ley?  ¿Cómo lees?- Aquél, respondiendo, dijo:  -Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo-. Y le dijo:  -Bien has respondido; haz esto, y vivirás-.” (Lucas 10:25-28).

“Entonces vino uno y le dijo:  -Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?- Él le dijo: -¿Por qué me llamas bueno?  Ninguno hay bueno sino uno:  Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos-” (Mateo 19:16-17)

Estos pasajes bíblicos nos enseñan que para alcanzar la vida eterna debes guardar los mandamientos de Dios, y que esto es posible amándolo a Él por sobre todas las cosas, estando dispuesto a dejar todo por seguirlo; posesiones materiales e incluso relaciones; absolutamente nada ni nadie debe ser más importante que tu Dios.

Cuatro consejos para mantenerte enfocado en la eternidad

 

Sé consiente de la eternidad

Necesitas estar consiente todo el tiempo de que tu vida no es esta, que es pasajera y en un cerrar de ojos puede acabar, porque lo único que tenemos seguro es la muerte. Mantén la esperanza de que llegarás a la vida eterna de la que tanto has escuchado, por lo tanto no te afanes tanto por las cosas, vive simplemente, que el trabajo, la salud, y todo lo demás Dios lo proveerá en la medida en que Él sabe que te conviene.

Anhela la Eternidad

Debes anhelar esa vida. Todo lo que te rodea, cosas y circunstancias, pueden hacerte perder el foco, incluso la religión misma te puede desviar de la meta en la carrera de la fe. Puedes ser la persona más religiosa del mundo, puedes hacer las más grandes obras de caridad, y cumplir con cada mandamiento, pero no pierdas de vista, que todo lo que hagas aquí te será recompensado en el mundo venidero, y el mayor premio que alcanzarás será una vida eterna al lado del Padre.

Perfeccionate en el amor

Perfeccionate en el amor, el amor al prójimo, el amor al Creador, Amar te hace ver más allá de los que tus ojos naturales te permiten, amar te hace creer en los demás, amar te transforma de manera que cada vez busques ser una mejor persona, más parecida a Yeshua, por eso es sumamente importante que estudies, aprendas y practiques sus enseñanzas.

Busca la espiritualidad

Busca la espiritualidad. No se trata de apariencias, sino de que en lo secreto tengas una relación íntima con Dios, que cada vez pueda ser más estrecha. Sé que a veces cuesta mucho trabajo ser constante, pero en la medida en que pases más tiempo con Él, verás la vida desde una perspectiva diferente y de manera instintiva buscarás todo aquello que edifique tu espíritu, sembrando ahora para cosechar en la eternidad.

Estos consejos no son el camino absoluto, ni  mucho menos para alcanzar la vida eterna, pero sí te inspirarán a esa búsqueda de renovación constante, necesitas conocerte a ti mismo, hacer autoanálisis constantes para saber en qué aspectos de tu vida necesitas trabajar.

Cuéntame, ¿Te has puesto a meditar acerca de la vida eterna?, ¡Es un tema fascinante e intrigante, cierto!, ¿Qué piensas tú acerca de la eternidad?

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