Como ser una persona más consciente en 4 etapas

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¿Alguna vez te has detenido a reflexionar qué tan consciente eres? Tal vez no es una pregunta tan común. A pesar de que nos vemos constantemente expuestos a mensajes de toma de consciencia sobre diversos temas, lo cierto es que vivimos en una sociedad un tanto egoísta, donde cada quien se preocupa de sus propios intereses (claro, con sus excepciones, no siempre se ve el vaso medio vacío).

Algunos pasan a creer que “ese rollo” de ser consciente es para los que andan haciendo protestas que “el medio ambiente”, que “los animales” y qué se yo otras cosas más, pero el concepto de consciencia va  más allá de esas visibles manifestaciones, se trata de conocerte a ti mismo, de lo que sientes, cómo piensas y actúas, sabiendo bien lo que haces, y eso aplica a cualquier actividad que emprendas.

Reflexionando en ello, te comparto estas cuatro fases por las que debemos pasar para lograr ser personas más conscientes, o por lo menos de como ha sido en mi experiencia.

1. Conócete a ti mismo.

Se dice que debemos ser el cambio que queremos ver en el mundo, y que las personas cambian con tu ejemplo y no con tu opinión. Pero para cambiar tú, primero necesitas identificar qué es lo que anda mal. ¿Conoces tus virtudes y defectos? ¿Tus gustos y disgustos? Ser consciente es conocerte, reconocer tus sentimientos, tus convicciones y así poder entender porqué actúas como lo haces.

2. Busca la sensibilización.

Se dice que el verdadero sabio es aquel que aprende de todos, aprende de los demás. Sensibilízate a ti mismo, te aseguro que en verdad funciona, en especial si lo haces de manera regular. Depura tus listas de suscripciones y procura recibir información más útil y valiosa, y olvídate de aquella que no agrega valor a tu vida. Por el contrario, suscríbete a canales, blogs, páginas… etc., que generen información que te ayude a ser más responsable y humano.

3. Reflexiona al respecto.

Una vez que te llegas a conocer mejor a ti mismo, y que te sensibilizas por distintos medios se te hace más sencillo evaluar aquellas actitudes o hábitos a los que estás acostumbrado de toda una vida, y que a lo mejor no creías que estuvieran mal, pero que  te das cuenta de que sí afecta a tu entorno. En este punto, dejas el egoísmo a un lado, y empiezas a reflexionar en tus acciones y las consecuencias que traen consigo, y esto te ayuda a tomar mejores decisiones en tu vida.

4. Fíjate metas.

Recuerda que no basta con las palabras, hay que pasar a la acción. Sí, sé que cuesta trabajo, a mi me cuesta un montón, pero nada es imposible cuando nos proponemos algo, siempre y cuando tengamos seguridad de qué es ese “algo”. Si ya sabes que hay aspectos en los que necesitas ser más consciente, entonces empieza a trabajar en ello, pero empieza desde ya.

UN EXTRA:

El problema principal de ser una persona inconsciente es precisamente el egoísmo, porque actúas como te plazca sin pensar en cómo eso afectaría a todo tu alrededor, y lo contrario a ello es actuar con amor. Así que llenémonos del amor de Dios y reflejemos eso en cada área de nuestra vida “Ninguno busque únicamente su propio bien, sino también el bien de los otros” Filipenses 2:4.

¿Te gustaría reflexionar más en el tema? ¿Qué otro aspecto agregarías? ¿Quieres que te recomiende algunas fuentes gracias a las cuales me he hecho un poco más consciente?

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Tres características del amor entre hermanos

La vida de fe en comunidad es importante, es uno de los aspectos que nos ayuda a crecer en amor y nos compromete a trabajar en nuestra paciencia. Es por eso, que quiero en esta ocasión escribir sobre el amor entre los hermanos.

En una de las cartas que escribe Pablo a Timoteo, la primera de las instrucciones que le da al joven, es que no pierdan su tiempo en discusiones vanas que sirven solamente para contienda, haciendo referencia a que en ese tiempo (como ahora) muchos falsos maestros se dedicaban a enseñar fábulas, que solo distrae a los creyentes del verdadero objetivo de fortalecernos en la fe, y de compartirla con los demás.

Actualmente, no hay mucha diferencia. Cada vez surgen más ideologías, y las personas, deseosas de llenar los vacíos que tienen en su corazón, de buenas a primeras se sienten atraídas y se olvidan de la verdadera raíz de la fe. Entonces se vuelve más importante tener la razón en una discusión religiosa, que hacer las obras que aprendimos de nuestro Maestro.

Este mandato de Pablo no tiene otro objetivo más que instar a extender el verdadero amor entre creyentes, tal como él mismo lo afirma “Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida” (1 Timoteo 1:5).

Pero ¿Cómo podemos lograr entender y practicar este nivel de amor? No es una tarea sencilla, pero nos da algunos tips para perfeccionarlo.

Amor nacido de un corazón limpio

Así como de una fuente no puede brotar agua limpia y sucia a la vez, no puedes decir que amas, cuando tu corazón está lleno de odio. Un corazón limpio es transparente como el agua cristalina, puedes saber que una persona lo tiene porque es auténtica y actúa con sinceridad, no por conveniencia o compromiso.

Debemos dejar a un lado la hipocresía, y pedir al Señor que nos ayude, él es quien ha limpiado nuestros pecados con su sangre, pero es nuestro deber purificarnos constantemente en cuerpo y alma.

Por esto también debemos atender al mandamiento de amar a Dios con todo el corazón, cuando no dejamos ninguna reserva y ponemos a sus pies todo lo que somos, aun nuestras faltas y aquellas circunstancias que nos impiden avanzar, con el solo hecho de reconocer que necesitamos su ayuda, Él hará la obra en nuestras vidas.

Amor nacido de una buena conciencia

A lo largo de la Biblia se nos encomienda la tarea de hacer el bien a los demás, pero algunas personas toman esto como si fuera una clase de “soborno” haciendo obras de caridad para tratar de solapar aquellos pecados que no quieren dejar de practicar.

Dios habla a su pueblo en el libro de Isaías, exhortándolos a través del profeta, y reclama estar cansado de los sacrificios y festividades en su honor, pero el problema no era las ofrendas, sino la intención, puesto que no las aceptaba porque sus manos estaban manchadas de sangre, “Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos” (Isaías 1:15).

Con esto queda claro que, para demostrar amor al prójimo con nuestras acciones, primero debemos tener una buena conciencia, es obvio que mientras estemos en este cuerpo nos equivocamos y a veces podemos herir a alguien, pero para Dios es más importante nuestro arrepentimiento sincero, que el hecho de que hagamos buenas obras solo por un cumplimiento, o peor aún para que nos vean los demás.

Amor nacido de una fe no fingida

Y en esto se resume toda la Ley y los profetas, en amar a Dios con todo el corazón y a tu prójimo como a ti mismo. El seguir una fe no se reduce a prácticas religiosas, sino que abarca nuestras relaciones con el Creador, primeramente, y con las personas a nuestro alrededor, no se trata de aparentar ser alguien piadoso, sino de serlo en realidad, sintiendo fluir el amor por lo que hacemos y por nuestros hermanos.

Procuremos, ya que somos creyentes, que nuestro estilo de vida no radique en fingir, sino en transformarnos y crecer en la fe, dando a Dios las riendas de nuestro camino, de nuestras decisiones y acciones, para que así como nos creó a su imagen y semejanza, cada día también podamos parecernos más a Yeshuah.

Y así como Él mismo nos dice que amemos aun a nuestros enemigos, con más razón a nuestros amigos, aquellos con quienes nos encontramos unidos por un lazo de hermandad, no por un parentesco sanguíneo, sino espiritual.

Conoce 4 maneras de ayudar a otros y 4 beneficios que eso te traerá

Creo fielmente que cuando das, entonces Dios te bendice a ti. Recuerdo de mi niñez que cuando iba creciendo y dejaba de quedarme la ropa, como no tenía hermanas, mi mamá siempre buscaba otras niñas a quienes regalarla, por supuesto la que estuviera en buen estado, y francamente no recuerdo ocasión en la que después de donarla, no llegara alguien con una bolsa de ropa para mí, como si fuera un intercambio divino, aunque suene un poco extraño y eso nunca lo olvido.

Esto me hace pensar en uno de los preceptos más importantes que existen en el judaísmo, es la tzedaká, que generalmente se traduce como caridad, pero más que eso se refiere al hecho de practicar la justicia ¿Cómo es esto? Ayudando a los más necesitados, eso es parte de la justicia que nos manda Dios a hacer.

Dar tzedaká es un acto que debemos realizar, no solamente porque es un mandamiento divino, sino porque somos un todo en este mundo y por más autosuficiente que alguien pueda sentirse, en algún momento necesitará de otra persona, no solo materialmente, sino en el sentido emocional: afecto, comprensión, cariño… ya sabes, ese tipo de cosas.

A la verdad amo la idea, y por eso me encanta una parte de mi Sidur (Libro de rezos) en donde dice textualmente:

“Éstas son las cosas que una persona hace y come de sus frutos en este mundo y su usufructo permanece para ésta en el mundo por venir. Y éstas son: respeto de padre y madre, y actos de amor, y la hospitalidad con los huéspedes, y visitar a los enfermos y levantarse para la sinagoga, y traer la paz entre una persona y su prójimo y entre un hombre y su mujer. Y el estudio de la Torá es equivalente a todas éstas” (Talmud Bavlí Shabbat 127ª)

Estos actos de justicia son precisamente comparados con el estudio de la Torá, que si bien una cosa no exime de la otra (quiero aclarar) es hermoso que ambas acciones se eleven al mismo nivel espiritual.

Cuatro maneras distintas de dar tzedaká

Haz donaciones monetarias o materiales: dice una frase que “Nadie es tan pobre que no pueda dar, ni tan rico que no pueda recibir”, si eres bendecido materialmente tú puedes compartir con los menos afortunados, recuerda que Dios quiere dar a todos, pero muchas veces tú eres el medio que Él utiliza para bendecir a otras personas, y viceversa, por eso es importante que aprendas a como invertir mejor tus recursos.

Ponte manos a la obra: Si hay una necesidad material y talvez tú no tienes los medios para ayudar, puedes hablar con otras personas que sí puedan hacerlo, en este punto entra si quieres abarcar más, el organizar campañas para toda clase de ayuda social.

Regala amor a los demás: algunas veces la gente no tiene necesidad física, pero sí emocional o espiritual, demuestra empatía por los problemas de los demás para poder ayudarlos, sé comprensivo y afectuoso, que a veces con eso basta para levantar el ánimo de una persona.

Enseña a otros lo que sabes: muchas veces haces más enseñando a una persona a subsistir, compartiendo con ella lo que tú bien sabes hacer, así no se verá en la necesidad de pedir limosna, sino que aprenderá a salir adelante por su propio esfuerzo y se realizará como ser humano.

Cuatro beneficios de dar tzedaká

La bendición de cumplir un mandamiento: Primero que nada debemos tener en cuenta que hacer justicia es un mandamiento bíblico, y por lo tanto, si eres una persona que se considera a sí misma religiosa, estás en la obligación de dar tzedaká.

Di adiós al egocentrismo: Al preocuparnos por los demás dejamos de lado el egocentrismo y poco a poco el compartir se convierte en algo normal y necesario en nuestra vida, y así podremos ser un reflejo de nuestro Padre en el cielo.

Cuando das, Dios te bendice a ti: Como dije al principio, cuando das, Dios te bendice a ti, solo asegúrate de no esperar siempre algo a cambio, porque eso haría perder totalmente el sentido de hacerlo.

Desprendimiento de lo material: Se te hará más sencillo desprenderte de lo material, esto te ayudará sin duda alguna a no aferrarte a las cosas lo cual te permitirá tener una vida más enfocada a lo espiritual.

¿Tienes alguna otra idea de cómo ayudar a los demás? ¿En qué maneras Dios te ha bendecido cuando ayudas a otros? Compártelo en los comentarios.

 

 

 

 

 

4 Importantes preguntas que necesitas hacerte

Hace un  tiempillo empecé un libro tipo devocional de esos que lees un fragmento cada día, se llama “Una vida con propósito” del autor Rick Warren, confieso que lo dejé a medias, ya que por ser de ese tipo de lecturas me gusta más tener el libro en físico que en digital, no sé tú a mi se me hace más sencillo hasta para tomas apuntes, y hablando de apuntes, hubo una parte en específico que se me quedó y desde luego quería compartirles.

Con todo este rollo del minimalismo y de tener una vida cada vez más simple, me he dado cuenta de que es imprescindible que hagas un autoanálisis de muchos aspectos de tu vida, no solamente para saber en qué cosillas estás fallando y corregirlas, sino que también para procurar la mejora continua en todo lo que haces, y alcanzar un estado de satisfacción más completo.

En este libro el autor hablaba de cuatro preguntas importantes que toda persona necesita hacerse para llevar a cabo dicho autoanálisis. Esto no solamente aplica a tu vida espiritual, sino que es una herramienta para lograr una mejora integral, a la vez que trabajas en cuatro puntos totalmente diferentes, te darás cuenta de que están conectados entre sí, y que la medida en que hagas bien  o mal uno de ellos, eso afectará lo demás. Y bueno sin más rollo nos vamos a las preguntas.

1- ¿Cómo inviertes tu tiempo?

El tiempo es uno de los tesoros más valiosos que posees, debes cuidar la manera en que lo utilizas porque pasa volando y no hay vuelta atrás.  Necesitas aprender a organizarte la vida, no digo que vayas por ahí agendando cada paso que des, porque muchas veces tenemos una agenda super robusta y no cumplimos ni con la mitad, pero sí es importante que sepas guardar un espacio para cada cosa, que si trabajas, que el estudio, la familia, los amigos, proyectos nuevos, descanso, pasatiempos, y el más importante a mi parecer, tu espiritualidad.

A veces caemos en la rutina, y nos olvidamos de sacar ese tiempo para meditar y agradecer a Dios por todas las bendiciones que Él nos da. Tómate un tiempo para analizar todas tus actividades y determina cuales de ellas son realmente importantes para ti y agregan valor a tu vida. Desecha esos afanes que consumen tu tiempo y no te permiten avanzar, y más aún aquellos hábitos que definitivamente te hunden a la mediocridad y te hacen perder el foco de tu objetivo.

2- ¿Cómo gastas tu dinero?

En este punto quiero hacer un señalamiento importante, y es que para mi no es lo mismo gastar que invertir. Cuando haces un gasto sabes que no recuperarás ese dinero, consumes lo que compras, en la mayoría de las veces cosas innecesarias, pero cuando inviertes tomas una parte de tu dinero para algo que sabes que a mediano o largo plazo te dará un fruto. Necesitas decir un NO mayúsculo al consumismo tal como lo mencioné en el post anterior , y empezar a ordenarte con tus finanzas.

Obtendrás grandes beneficios si logras esto, no solo a nivel financiero sino también emocional, tendrás una vida más tranquila al no estar siempre endeudado, eso te dará mucha paz interior créeme, con el tiempo se te hará un hábito y serás más ordenado, te alcanzará el dinero para cosas que sí son importantes, como en mi caso los estudios. Una cosita que no puedo omitir mencionar es, no te olvides por favor de dar a los necesitados, recuerda que es un mandamiento, y como seres humanos debemos apoyarnos entre nosotros, además manos que dan nunca están vacías.

3- ¿Cómo usas tus talentos?

Es evidente que a algunas personas  nos cuesta encontrar cuales son nuestros talentos más que a otros, y es verdad que hay personas que son buenas en casi todo. En mi caso siempre se me ha dificultado saber para que soy buena, al menos por ahora creo que se me da lo de escribir, no seré la super escritora pero es algo que me fascina, y por eso tomé la decisión de usar ese talento para algo bueno, creé este blog con la idea de compartir contenido positivo e inspirador.

De igual manera tú, puedes empezar a trabajar esas cositas que te encantan hacer, como cantar, dibujar, diseñar, actuar, si te gusta trabajar con pequeños, si eres muy creativo, que sé yo, miles de cosas que sabes hacer y puedes sacarle provecho, recuerda la parábola de los talentos, no sea que Dios te haya dado un tesoro y tú lo escondas del mundo, sal afuera e inspira a otros, has del mundo un lugar mejor, a tu manera. 

4- ¿Cómo valoras tus relaciones?

La última pero no menos importante pregunta, me hace reflexionar en que aunque tenga tiempo, dinero y talentos, si me aislo, si soy egocéntrica y no pienso en mi prójimo, todo esto de nada me sirve. Somos una sociedad, cuya base es la familia, y creo que por ahí debemos empezar pues es claro que no podemos ser luz en la calle y oscuridad en la casa. Aprende a valorar a tu familia, o en dado caso a aquellas personas que siempre están a tu lado apoyándote.

Es cierto que aveces creemos que las personas jamás se irán, pero no es así, unos nacen y otros mueren a diario, nada te garantiza que esa persona que tanto quieres estará ahí mañana, por eso ama hoy, dedica tiempo hoy, expresa hoy de todas las maneras posibles tu aprecio hacia los demás. Y un detallito importante, corta de raíz con las relaciones tóxicas, no andes por favor con personas que no hacen bien a tu vida, si bien hay que amar al prójimo, y a los enemigos, tampoco te metas en el campo de batalla del lado del enemigo, no sea que caigas en una trampa. Nutre y valora las relaciones que te inspiran a ser una mejor persona.

Espero te haya gustado este post, y haya sido de edificación para tu vida, si fue así te invito a compartirlo con alguien más, de igual manera te insto a realizar el ejercicio, pues este es un análisis muy general, a ti te corresponde hacer un autoanálisis personal.

Saluditos!

Hombres y mujeres “maravilla”

Aprendiendo a ver desde un sentido crítico

La semana pasada tuve la oportunidad de ir al cine a ver una película, “La Mujer Maravilla”, creo que tiene buenos efectos, en general me gustó y pasé un rato ameno, y claro no quería dejar de compartir el mensaje que me quedó de esta.

La inclinación al mal versus el bien que mora en nosotros

Dentro de la historia, Diana (la mujer maravilla) se ve moralmente responsable de ir a salvar al mundo de la influencia de Ares “dios de la guerra” quien había hecho que los hombres se odiaran unos a otros.

Al acabar con quien ella pensaba era el villano, se siente decepcionada al ver que nada ha cambiado, la guerra continúa y el hombre sigue lleno de maldad. No es sino hasta el final, que ella se da cuenta de que en el hombre habitan dos fuerzas, el bien y el mal, y que este se mantiene en una lucha constante en su interior.

Tal como decía Pablo en una de sus cartas a los corintios. “me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera” (2 Cor. 12:7), a quien Dios le dijo: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Cor. 12:9).

En el judaísmo se usan los términos inclinación al mal e inclinación al bien, no podemos evitar tener tentaciones, pero si podemos huir de ellas, resistirlas y reforzar cada vez más nuestro instinto de hacer lo bueno, cultivando nuestra espiritualidad y aprendiendo de las escrituras.

Personas ordinarias, haciendo cosas extraordinarias

Precisamente lo que abrió los ojos de Diana y la hizo ver que aun así el hombre era bueno, fue el ejemplo de sus compañeros de pelea, cuatro hombres totalmente ordinarios, llenos de defectos y miedos, a quienes ella alentó para que lucharan por el bien de las personas inocentes que estaban sufriendo a raíz de la guerra.

Ellos combatieron dispuestos a sacrificar sus vidas. ¿Estarías dispuesto tú a dar tu vida por alguien que amas, incluso por tu enemigo?, pues ese es el ejemplo de amor que nos dio el mesías, hasta la muerte fue capaz de llegar con tal de que nosotros fuéramos perdonados.

Es difícil responder a las preguntas anteriores, sin embargo debemos estar dispuestos a hacer cosas extraordinarias, aún cuando no tenemos super fuerza podemos cambiar al mundo desde donde estamos, dejando el egoísmo a un lado y aportando nuestro granito de arena.

Seamos esos personajes de la vida real que siguiendo el ejemplo del Super Héroe más grande de todos los tiempos, cambien el rumbo de la historia. ¿Tú, cómo piensas cambiar el mundo? ¿Te quedarás de brazos cruzados o vas a actuar ahora?, recuerda que  son los pequeños detalles los que marcan la diferencia.

Marcando la diferencia

Quien no ha escuchado la frase  “el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”, la cual evoca a aquella ocasión en donde fueron los religiosos de la época de Yeshuah, llevando consigo a una mujer que había sido encontrada en adulterio, claro está que la intención de ellos no era otra más que probarlo a él.

No cabe duda de que su respuesta fue muy sabia, y más que eso podemos aprender una gran lección. Yeshuah realmente era una persona fuera de lo común, constantemente era criticado por juntarse con personas que eran rechazadas por la sociedad, pero en esta ocasión es muy claro que todos ellos tenían sus errores, puesto que ninguno se atrevió a tirar una sola piedra.

Yeshuah era diferente, no tenía miedo de tocar leprosos o mujeres ritualmente impuras, poco le importaba que lo vieran hablando con samaritanos, él demostró que venía por todos, no solo por aquellos que alardeaban de tener una vida intachable cuando en realidad en su corazón estaban llenos de egocentrismo.

A veces podemos llegar a ser prejuiciosos con aquellos que son diferentes, y algo que aprendí esta semana es que puedes estar bien con alguien, aun si  no estás de acuerdo con su ideología de vida.

Aún entre personas que comparten la misma fe existen diferentes opiniones, pero para que vamos a perder el tiempo discutiendo ideas vacías, en lugar de ir y demostrar un poco de compasión a aquel que sufre por el rechazo de la sociedad.

Es más sencillo mostrar estima a aquellos que piensan parecido, pero amar abiertamente a los que son excluidos es como nadar contra la corriente, y eso señores eso lo que el Maestro quería enseñarnos, a no ser como el montón, y ver a los otros con compasión y amarlo de verdad, y amar es aceptar al otro con todo, sin hipocresía, con sinceridad.

Los dejo con esta frase que expresa muy claramente lo que el maestro quería que aprendiéramos: “No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados”. (Lucas 6:37)

3 consejos para contener tu enojo

Somos bastante complejos. Llenos de miles de sentimientos, unos buenos, nobles; otros que a veces nos preguntamos por qué Dios los incluyó en el paquete.

A veces olvidamos demostrar nuestro cariño a las personas que queremos, una palabra amable, un acto considerado, y tenemos que recordarnos a nosotros mismos que debemos hacer buenas obras al prójimo, y esto nos cuesta un esfuerzo extra.

En cambio expresar nuestro disgusto es un poco más fácil, incluso sin hablar, aun nuestros gestos dicen que algo nos molesta, y lo que es peor, fácilmente explotamos y la mayoría son producto de una mezcla de sentimientos encontrados y no de lo que realmente sentimos.

¿Cuántas veces nos tranquilizamos y reflexionamos en la situación? Casi nunca la verdad, o al menos no antes de una gran disputa. Esto no nos permite determinar si en verdad esa persona tiene razón en los que dice, o si ambos tenemos un poco de verdad.

Recuerdo una historia de un niño que solía enojarse fácilmente, su padre que quería ayudarlo a cambiar esa actitud le encomendó que cada vez que perdiera la paciencia clavara un clavo en una cerca.

El niño se dio cuenta de que era más fácil aprender a contenerse que ir a clavar todo el tiempo, y así lo hizo, así que su padre le dijo nuevamente que cada vez que pudiera dominarse sacara un clavo de la cerca, hasta quitar todos.

Al final el chico aprendió a dominar su temperamento, pero la lección que quiso darle su papá fue que al igual que aquella cerca había quedado llena de huecos y rajaduras después de quitar los clavos, cuando nos dirigimos con enojo hacia las personas, a pesar de nuestro arrepentimiento quedan cicatrices en el corazón de ellas.

Y ahora sí, ahí van los consejos:

  1. Cuando tengas un desacuerdo con alguien, no busques solo hablar y hablar, si callas por un momento y escuchas lo que la otra persona tiene que decirte, tal vez no te hará cambiar de opinión, pero al menos sabrás lo que el otro siente, y podrás ser más comprensivo y no enojarte fácilmente (Santiago 1:19).
  2. Cuando te provoquen o hablen con altanería no te apures en responder, respira hondo por unos minutos, después trata de dar una respuesta amable y educada (Proverbios 15:1).
  3. Cuando te enojes no dejes que crezca una raíz de amargura en tu corazón, en cuanto te sientas más sereno, trata de arreglarte con la otra persona. (Efesios 4:26).

¿Qué piensas de estos consejos, piensas ponerlos en práctica?

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