Ejercicios que no pueden faltar para sentirte completamente bien

He notado que últimamente son más las personas que despiertan con el deseo de sumarse a aquellos que realmente deciden hacer un cambio en su vida, y ser más saludables en general.

En definitiva, no es una moda, aunque algunos equivocadamente lo hacen por esa razón. Es llegar al punto en que cuerpo, mente y espíritu se conectan, para obtener un estado elevado de satisfacción .

Por esto, hoy quiero compartirte tres tipos de ejercicio que no pueden faltar en tu rutina diaria para que puedas empezar tu día con muchas ganas y  energía, o que igual puedes considerar para algún momento de tu semana.

Ejercicio Físico

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Nuestra sociedad está inmersa en un estilo de vida tan acelerado y a la vez tan sedentario. Entre más aparatos tecnológicos se inventan, menos actividad física hacen las personas.

Entre cero movimiento y comidas nada saludables nos estamos enfermando. Pero aún puedes salir del sistema. ¡Anda! ¡Muévete! Haz ejercicio, de ser posible diariamente. No necesitas tiempo y dinero para ir a un gimnasio.

Acostumbra estirarte todas las mañanas. Sal a caminar o correr, según tu resistencia. Practica algún deporte o simplemente ponte unas canciones que te gusten y da saltos por toda la habitación, la idea es mover tu cuerpo y que tu organismo funcione de la mejor manera.

Ejercicio Mental

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Así como tu cuerpo necesita moverse para quitarse un poco la herrumbre, tu mente también requiere de actividad para funcionar bien. Y perdón que sea tan insistente, pero deja un poco las pantallas, y empieza a usar tu cerebro.

Porqué no te adentras al mundo fascinante de la lectura, sea cual sea el género que te guste eso abrirá tu mente a un sin fin de conocimientos nuevos.

Si tienes alguna habilidad aprovéchala, y si no, puedes formarte. Aprende a tocar el instrumento que siempre quisiste. Saca de nuevo esas acuarelas y pinta hermosas ilustraciones. Escribe, ¿Recuerdas los diarios? eso es una excelente terapia.

Cabe mencionar que tu salud mental está estrechamente relacionada con tu salud física, por lo tanto, relájate, come saludable, duerme bien y evita el estrés, por favor lleva las cosas con calma.

Ejercicio Espiritual

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Por último, pero para nada menos importante es tu vida espiritual. Está bien si practicas alguna religión, pero si quieres llegar a otro nivel en cuanto a tu espiritualidad, necesitas tener una relación más estrecha con Dios.

La oración es una práctica totalmente poderosa. Te ayuda a entenderte más a ti mismo, te liberas de todo aquello que te agobia, y aprendes a agradecer por tantas y tantas bendiciones que te rodean.

Lee diariamente la Biblia. La sabiduría que puedes obtener de este maravilloso libro va más allá del conocimiento intelectual. La Biblia trata de cualquier tema que puedas imaginar. En ella aprendes de los errores y virtudes de otras personas.

Practica el agradecimiento y la adoración cada mañana, no hay nada que te renueve más que empezar tu día reconociendo que si despertaste no es por el azar, sino porque Dios tiene un propósito para ti. Pon en sus manos tu día y verás como te sentirás seguro, recargado de energía y alegría para todo lo que tienes que hacer.

Somos seres integrales

Nunca olvides que eres un ser integral, eres un templo. Si deseas sentirte completamente bien, debes prestar atención a cada área de tu vida. No dejes nada a la deriva, sé consciente de que es importante tanto tener un cuerpo y mente como un espíritu sano. ¿Practicas este tipo de ejercicios continuamente? ¿Qué otra cosa le agregarías a estos consejos, que te ayuda a sentirte bien?

Photos by Unsplash

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Necesitas hacer un alto de información

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Hace un par de semanas hice una publicación sobre cómo cuidar nuestro templo, a nosotros mismos, y hablé un poco sobre la importancia de ser selectivos con la información que adquirimos por medio de nuestros sentidos, lo que escuchamos, lo que observamos, lo que hablamos y hacia donde nos dirigimos.

Es verdad, es importante evitar información que no aporta nada positivo a nuestra vida, y conscientemente, buscar un aprendizaje continuo sobre temas constructivos, que realmente nos edifiquen en las diferentes áreas.

Pero a veces sucede que esa búsqueda consciente se vuelve un tanto excesiva, al punto de que te saturas de tanta información, que aunque sea buena, no logras asimilarla en tu mente, porque es tanta la cantidad que te llegas a sentir abrumado.

Confieso que así me he sentido un poco últimamente. Desde el año pasado hasta la fecha he venido aprendiendo sobre temas tan fascinantes para mejorar mi estilo de vida, que he querido aplicar todo eso de un solo tirón.

No está mal querer mejorar como persona, pero es importante disfrutar de cada uno de los procesos que atraviesas, y entender que hábitos que tienes toda una vida de practicar no se van a ir de la noche a la mañana, porque es un proceso, y el proceso de cada persona es diferente.

No puedes pretender que tu estilo de vida sea de ensueño, como el de algunas personas que ves en las redes sociales, que de por si mucho de eso no es más que apariencia. Puedes tener una vida genial, súper saludable, consciente, pero nunca perfecta, de quererlo así, solo terminarás sintiéndote frustrado porque no puedes.

Aprende y cambia, sí, pero a tu ritmo. En días pasados me he sorprendido a mí misma aprendiendo mientras trabajo, y me doy cuenta que estoy a medias con el trabajo y a medias con el aprendizaje, pues aunque haga mi trabajo bien, no disfruto del proceso.

Otra de las cosas que me ha hecho reflexionar fue este post de Sara Pérez del blog Estudio Avellana, que me ha hecho pensar que no tengo porque creer que debo ser unas súper mujer, está bien que quiera ser mejor, y que desee tanto aprender, y tener una vida bastante ordenada, pero ¿A qué precio?, no al precio de mi salud mental o física.

Relaciono todo esto porque si busco información buena, positiva es porque precisamente quiero aplicarla a mi vida, pero no quiero sentir la presión de la sociedad, y mucho menos de mi misma.

¿Quiero ayudar a otros a acercarse a Dios y ser un buen testimonio para el mundo? Es mi propósito de vida, pero de nada me sirve ganar al mundo y perderme en los afanes diarios sin dedicar el tiempo suficiente a mi propia relación con Dios.

¿Quiero ser minimalista y aprender de otros minimalistas? Por supuesto que sí, pero disfrutaré el proceso y no me frustraré si voy más lento que otros.

¿Quiero ser más amigable con el ambiente? Claro, haciendo pequeños cambios, tomando ideas de aquí y allá, pero por favor un poco menos de información, y más acción.

¿Quiero terminar mis estudios? Me encantaría terminarlos lo más pronto posible, pero no se trata de ganar cursos, sino de a prender a ser una buena profesional.

En fin, mil cosas quiero hacer en mi vida, es mucho el aprendizaje, y mucha la información que me sirve para lograr todas esas metas, pero he decidido que iré más lento. Hoy he querido compartir contigo mi experiencia, porque puede ser que en algún momento de tu vida te sientas de esta manera, pero recuerda:

“Ser productivo, no es lo mismo que estar siempre ocupado”

¿Has pensado últimamente que tu vida pasa demasiado rápido y no la estás disfrutando como se debe? ¿Crees que también necesitas hacer un pequeño parón de información? Cuéntamelo en comentarios.

Foto de Andrew Neel en Unsplash

Dios no está muerto – Reseña y reflexión

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Hoy he querido compartir algunas reflexiones acerca de la película “Dios no está muerto”, sé que no es nueva, pero hace poco la vi como por tercera vez y la verdad me gusta mucho, me deja pensando en montones de cosas.

Básicamente trata sobre un estudiante cristiano llamado Josh, que se ve obligado a debatir en clase con su profesor de filosofía sobre la existencia de Dios, por haberse negado a firmar un papel con la frase “Dios está muerto”.

Esto representa un gran reto para el joven, quien arriesga su carrera ante la posibilidad de ser reprobado por su profesor ateo, a quien literalmente le enfurece la osadía del chico al contradecir sus palabras.

Miedo vs. Valentía

Tengo que destacar primero que nada la valentía de este joven. No es nada fácil enfrentarse a un preparado profesor de filosofía, a las burlas de la clase, a la desaprobación de los seres queridos, y lo que es peor, a los pensamientos negativos de no poder con todo.

Muchas veces nos pasa, que callamos nuestras ideas, y nos obligamos a hacer algo con lo cual no nos sentimos cómodos, solo porque tenemos miedo del qué dirán las demás personas, nos preocupa el ser rechazados.

Debemos ser un “Josh” y tener el coraje de ser diferentes, de ser personas integras. Después de todo, una persona valiente no es aquella que nunca ha tenido miedo, sino aquella que a pesar de sentirlo está dispuesta a arriesgar todo con tal de defender sus ideales y su fe.

Siempre hay dos caminos

Aun cuando Josh tenía la opción de obedecer a su profesor, firmar el papel y luego seguir como si nada con su vida “cristiana”, esta no fue una opción para él, porque iba en contra de sus principios y no podemos desligar cada una de las áreas de nuestra vida con nuestra fe.

A veces nos encontramos en situaciones como esta, donde necesitamos decidir con respecto a un determinado tema, y tenemos dos opciones, una fácil que nos ayudará a salir del apuro, pero que implica faltar a lo que creemos y otra, más tediosa, pero con la cual nos sentiremos bien, porque somos conscientes de que hacemos lo correcto.

Nadando contra la corriente

Una vez que tomes la decisión correcta, debes saber que no será sencillo. Representa ir “nadando contra la corriente”, porque sabes que actualmente, la sociedad te vende una vida de libertinaje y una religiosidad un tanto hipócrita.

Cuando decides marcar la diferencia, sabrás que llegarán comentarios de todo tipo, algunos de aliento, pero otros que si no eres lo suficiente fuerte, podrían desanimarte, también te pondrán muchos tropiezos, pero sigue adelante, con diligencia, que nadie dijo que sería fácil.

Cuentas con el respaldo de Dios

La Palabra de Dios dice que Él honra a aquel que le honra, por lo tanto, en la medida en que le seas fiel, el Eterno te va a cuidar y va a respaldar cada uno de los pasos que des, esto cuando haces su voluntad.

Por eso, ten cuidado de no hacer las cosas por mero orgullo o contienda. Si actúas por la razón correcta, de acuerdo con el propósito de Dios, te darás cuenta de que Él va a tu lado, y que al igual que el chico de esta historia, puedes no ser una persona “académicamente preparada” frente a otros que sí, pero tienes la sabiduría de Dios y eso es mayor.

Todo tiene un propósito

Es hermoso ver como al final de la película, las decisiones de algunos de los personajes influyeron de una manera significativa en la vida de otros. Como el coraje de una persona de compartir su fe, no religiosamente, con pruebas filosóficas sí, pero más que todo con confianza, e intentando agradar a Dios, antes que a los demás, caló en el corazón de otros.

Y no solamente el protagonista, otros personajes dentro de la película también inspiran mucha valentía, al enfrentarse al mundo, a su cultura, a sus sentimientos, a las críticas de los demás y a mil y un razones, dejando todo a un lado, a cambio de una vida con propósito en Dios.

¿Tú ya viste la película? Si no es así te la recomiendo, mírala y reflexiona: ¿Estarías dispuesto a tomar un riesgo así, con tal de defender tus convicciones?