El regalo incomparable de una madre

Hace menos de una semana, se celebró en Costa Rica el “día de la madre”. Personas iban de un lado a otro buscando el mejor regalo para sorprender a su mamá. Unos que ya no la tienen en vida, llevaban enormes arreglos florales al cementerio. Algunos quizá, le regalaron tiempo. Otros, nada.

Lo cierto es que, día de la madre o no, con objetos materiales o no, las personas generalmente buscamos la manera de retribuir a esa mujer que nos dio la vida, un poco de todo lo que ella hace por nosotros. Pero sabes, es imposible.

No existe obsequio, que pueda compararse con el gran regalo que nuestra madre nos da, además de cuidar de nosotros, alimentarnos, criarnos y darnos un hogar, ya sea a su lado o no. Porque aun la mujer que no cria a su hijo, ya le ha dado el regalo más grande que puede existir: el don de la vida, porque es verdad que Dios da la vida, y Dios la quita. Pero es por medio de ese incomparable ser que Él mismo eligió.

Darle la oportunidad de nacer a ese pequeño feto, que crece en tu vientre, es la decisión más acertada que puedes tomar, enamorarte de él sin si quiera verlo, sentir su piel contra la tuya, y ese “pum” de un corazón que recién empieza a saber lo que es vivir.

No me explico todavía, como personas puedan negar que allí existe vida. Como se puede defender los “derechos egoístas” de mujeres que para vivir su vida como les plazca, no les interesa quitarle la vida a un ser que lleva su ADN, y que se está formando dentro de su propio cuerpo.

Por eso, alabo a esas mujeres que valientemente, enfrentan al mundo y regalan a su pequeño ser, el mismo regalo que a ellas también les dieron. La oportunidad de conocer que hay más allá de esas paredes oscuras.

Porque no hay obstáculo tan grande que se compare con la dicha de tener a esa personita en tu pecho, después de haber estado entre la vida y la muerte para traerle al mundo, y no hay acto tan sublime como ese, el de dar la vida por alguien más.

No soy madre, y no sé si algún día lo llegue a ser. Pero lo que sí sé, es que nunca podría ver el aborto como algo positivo. Jamás un derecho puede violentar otro derecho. No podría aceptar que quitar la vida a ser humano, por más pequeño que este sea, pueda ser llamado “un derecho”.

Si eres mujer, tú que lees, y estás en una situación, en la que debes tomar una decisión de tal magnitud, te invito a que lo medites otra vez, busca consejo, y, sobre todo, busca la guía de Dios, en su palabra encuentras la sabiduría más grande, pues Él es fuente de vida y de amor.

“Tú fuiste quien formó todo mi cuerpo; tú me formaste en el vientre de mi madre. Te alabo porque estoy maravillado, porque es maravilloso lo que has hecho. ¡De ello estoy convencido! No te fue oculto el desarrollo de mi cuerpo mientras yo era formado en lo secreto, mientras era formado en lo más profundo de la tierra. Tus ojos vieron mi cuerpo en formación; todo eso estaba escrito en tu libro” (Salmo 139:13-16).

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El verdadero valor de un billete de mil

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Hace unos días, fui a hacer fila al cajero para sacar algo de dinero. Había muchas personas esperando, así que no tuve más remedio que estar ahí por un largo rato, el suficiente para admirar el ir y venir acelerado de las personas, pero hubo alguien en especial que capturó mi atención.

Era una señora, ni tan joven ni tan mayor, se encontraba parada en una de las esquinas con un puñado de libros de colorear en su mano, era claro que los estaba vendiendo. A todas las personas que pasaban les pedía un momento de su tiempo, para ofrecerles un librito, costaban un billete de mil.

Lo que más llamó mi atención era como la mayoría de la gente la ignoraba, como si fueran sordos o ella no valiera nada, un completo “cero a la izquierda”. La única excepción fue una señora que le habló para decirle que no tenía tiempo, y otra, que, al ir acompañada de una pequeña niña, se detuvo y le compró un libro.

Tuve tiempo para reflexionar al respecto, mientras iba acercándome al inicio de la fila del cajero. -Todos los que la han ignorado son tan pobres- pensé. -Son más pobres que ella, porque ni siquiera un segundo de su tiempo pueden ofrecer-.

Cuantas veces hemos ido por la calle, pensando en las compras “tan importantes” que debemos hacer, o en cuál restaurante vamos a visitar, mil y una cosas que absorben nuestra mente, y no nos hemos percatado de que hay un alma necesitada a nuestro alrededor, muchas almas, a decir verdad.

Y no se trata de cuánto dinero damos en caridad, que sí, por supuesto es importantísimo, de hecho, te insto a que lo hagas, da caridad, pero acuérdate de aquella ocasión cuando Yeshua observaba a las personas que iban a depositar sus ofrendas en el cofre de ofrendas, a pesar de que muchos daban grandes cantidades de dinero, al ver a una viuda pobre que puso apenas dos monedas de poco valor, él no vaciló en decir:

“Les aseguro que esta viuda pobre ha dado más que todos los otros que echan dinero en los cofres; pues todos dan de lo que les sobra, pero ella, en su pobreza, ha dado todo lo que tenía para vivir” (Marcos 12:41-44).

Este es un acto de amor en el que no te duele desprenderte de tus posesiones materiales para darlas a alguien que más las necesita, eso es el amor al prójimo, y el amor a Dios, sabes que dependes de Él, y que Él es todo lo que necesitas.

Eso me recuerda una película, basada en hechos reales, “La lista de Schindler”, un empresario alemán que compró a más de mil judíos durante la Segunda Guerra Mundial con la excusa de ponerlos a trabajar en su fábrica, pero con el verdadero sentido de salvarlos de la muerte. Nunca olvido la imagen de Schindler, al final de la guerra, llorando de dolor, con un anillo en su mano, pensando a cuantas personas más hubiera podido salvar por el valor de ese anillo”.

Cuando por fin salí de la fila del cajero, introduje la mano en mi bolsillo, y sorpresa ¡Tenía un billete de mil! Era poco para mí, pero lo suficiente para pagar por un libro (que no me quedaría), quien sabe a cuantas personas más puedo ayudar por el valor de ese billete, o más”.

Como ser una persona más consciente en 4 etapas

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¿Alguna vez te has detenido a reflexionar qué tan consciente eres? Tal vez no es una pregunta tan común. A pesar de que nos vemos constantemente expuestos a mensajes de toma de consciencia sobre diversos temas, lo cierto es que vivimos en una sociedad un tanto egoísta, donde cada quien se preocupa de sus propios intereses (claro, con sus excepciones, no siempre se ve el vaso medio vacío).

Algunos pasan a creer que “ese rollo” de ser consciente es para los que andan haciendo protestas que “el medio ambiente”, que “los animales” y qué se yo otras cosas más, pero el concepto de consciencia va  más allá de esas visibles manifestaciones, se trata de conocerte a ti mismo, de lo que sientes, cómo piensas y actúas, sabiendo bien lo que haces, y eso aplica a cualquier actividad que emprendas.

Reflexionando en ello, te comparto estas cuatro fases por las que debemos pasar para lograr ser personas más conscientes, o por lo menos de como ha sido en mi experiencia.

1. Conócete a ti mismo.

Se dice que debemos ser el cambio que queremos ver en el mundo, y que las personas cambian con tu ejemplo y no con tu opinión. Pero para cambiar tú, primero necesitas identificar qué es lo que anda mal. ¿Conoces tus virtudes y defectos? ¿Tus gustos y disgustos? Ser consciente es conocerte, reconocer tus sentimientos, tus convicciones y así poder entender porqué actúas como lo haces.

2. Busca la sensibilización.

Se dice que el verdadero sabio es aquel que aprende de todos, aprende de los demás. Sensibilízate a ti mismo, te aseguro que en verdad funciona, en especial si lo haces de manera regular. Depura tus listas de suscripciones y procura recibir información más útil y valiosa, y olvídate de aquella que no agrega valor a tu vida. Por el contrario, suscríbete a canales, blogs, páginas… etc., que generen información que te ayude a ser más responsable y humano.

3. Reflexiona al respecto.

Una vez que te llegas a conocer mejor a ti mismo, y que te sensibilizas por distintos medios se te hace más sencillo evaluar aquellas actitudes o hábitos a los que estás acostumbrado de toda una vida, y que a lo mejor no creías que estuvieran mal, pero que  te das cuenta de que sí afecta a tu entorno. En este punto, dejas el egoísmo a un lado, y empiezas a reflexionar en tus acciones y las consecuencias que traen consigo, y esto te ayuda a tomar mejores decisiones en tu vida.

4. Fíjate metas.

Recuerda que no basta con las palabras, hay que pasar a la acción. Sí, sé que cuesta trabajo, a mi me cuesta un montón, pero nada es imposible cuando nos proponemos algo, siempre y cuando tengamos seguridad de qué es ese “algo”. Si ya sabes que hay aspectos en los que necesitas ser más consciente, entonces empieza a trabajar en ello, pero empieza desde ya.

UN EXTRA:

El problema principal de ser una persona inconsciente es precisamente el egoísmo, porque actúas como te plazca sin pensar en cómo eso afectaría a todo tu alrededor, y lo contrario a ello es actuar con amor. Así que llenémonos del amor de Dios y reflejemos eso en cada área de nuestra vida “Ninguno busque únicamente su propio bien, sino también el bien de los otros” Filipenses 2:4.

¿Te gustaría reflexionar más en el tema? ¿Qué otro aspecto agregarías? ¿Quieres que te recomiende algunas fuentes gracias a las cuales me he hecho un poco más consciente?

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¿Cómo cuidar tu TEMPLO?

Somos templo. Cada uno de nosotros, somos un templo.

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Actualmente, las personas creyentes se reúnen en lugares físicos para compartir su fe con otros, sin embargo, el concepto de templo va más allá de lo material, de lo que vemos con nuestros ojos.

Aunque en un contexto de inmoralidad sexual, en 1 de Corintios capítulo 6 Pablo dice “¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que mora en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Pues habéis sido comprados por precio. Por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo”.

Esta enseñanza nos habla de glorificar a Dios con nuestro cuerpo, pero al interiorizarlo más, entendemos que debemos glorificarlo con todo nuestro ser, después de todo, lo físico pasa y nuestro cuerpo es solo uno de los medios por el cual podemos hacer la voluntad de Dios, para un día, en la esperanza que nos fue dada, vivir la eternidad con Él.

Pero ¿Cómo cuidamos este nuestro templo? Es importante tener claro qué es lo que deberíamos o no deberíamos hacer si deseamos tener un templo consagrado. Si eres creyente, tienes la instrucción en la Biblia, tan solo necesitas escudriñar para aprender qué es lo que el Creador quiere de ti.

Si no te autodenominas de ninguna religión, pero buscas tener una relación directa con Él, de igual forma busca vivir de una manera en que te sientas en armonía con el universo y contigo mismo, agradando a ese Ser Superior.

Busca lo que edifique a tu espiritualidad, aprende a ser SELECTIVO.

Lo que ves…

Dicen que los ojos son las ventanas del alma, no sé qué tanto puedas saber de una persona por medio de su mirada, pero sí que es cierto que esas ventanas deberían abrirse solamente a aquello que edifique tu vida.

Estamos en una época en que quien tiene información, tiene poder. Tenemos a la mano cualquier tipo de películas, lecturas, imágenes… etc; con tan solo dar un clic a la computadora o el teléfono celular, y déjame decirte, que no toda esa información a tu mano es sana y buena para ti.

Por medio de la vista entra el deseo, esto podría llevarte a envidiar lo que no te pertenece, y en lugar de apreciar todo lo hermoso que hay a tu alrededor, te llenas de amargura porque simplemente deseas lo que el mundo te ofrece, sin importar si eso te hace bien. Cuídate de las adicciones que entran por la vista.

Mira programas educativos, busca libros de crecimiento personal, o sobre temas de espiritualidad. Busca videos edificantes, como enseñanzas bíblicas o temas que te hagan reflexionar y te inspiren a ser mejor persona..

Lo que entra y sale de tu boca…

La boca es un miembro del cuerpo muy difícil de controlar, me refiero tanto a lo que sale como a lo que entra a través de ella. Ten mucho cuidado con tus palabras, porque no sabes cuánto poder hay en ellas, tienes la oportunidad de destruir una vida o bendecirla por medio de lo que hablas.

Aléjate del chisme, cuando hablas de otras personas, sea verdad o no lo que dices estás perjudicando a esa persona, y a muchas más, recuerda que eso no le agrada a Dios. Cuida tu vocabulario también, evita las frases negativas y maledicencias, de la abundancia del corazón habla la boca, por lo tanto, da frutos de que en tu corazón abunda el amor, la paz y la alegría.

Esfuérzate también por ser selectivo con lo que consumes, come saludable, evita la bebida desenfrenada, todo tipo de drogas, y productos dañinos para tu cuerpo, práctica algún deporte o haz ejercicio habitualmente, siempre con medida. El hecho de que te preocupes por tu salud física no significa que vayas a descuidar tu vida espiritual.

Lo que escuchas…

El chisme no solo abarca lo que tú hablas, sino también lo que escuchas de otros. No prestes oído, evita ser partícipe de ello. Se selectivo con la música que oyes, no se trata de que cierto tipo de música sea “mala” o “buena”, pero es verdad que la música es muy influyente en la vida de las personas, lo importante es aprender a ser selectivo.

Procura escuchar música, emisoras, enseñanzas… que alimenten tu alma. Cierra tus oídos a personas negativas y tóxicas, y, por el contrario, escucha personas que te inspiren y motiven.

Hacia donde te diriges…

Si quieres crecer, ser más espiritual, más sabio, o incluso más saludable, se prudente con los lugares a los cuales frecuentas, por ejemplo, una persona con problemas de alcoholismo evita ir a lugares como bares, o fiestas donde evidentemente va a sobreabundar el alcohol.

Obviamente no se trata de que te encierres en una burbuja, pero como dice el dicho “el que con lobos anda, a aullar aprende”, por eso, júntate con personas que influyan positivamente en tu vida, no con aquellos que te atraigan a andar por mal camino.

Y no quiero sonar religiosa, pero siempre es bueno que te congregues con algún grupo en el cual puedas compartir con otras personas afines en la fe, para compartir experiencias, conocimientos, afecto e incluso trabajar en conjunto en temas de caridad.

Para ir finalizando, quisiera agregar, que todas las decisiones que tomemos nos afectan a nosotros mismos y también a todo lo que nos rodea. Fuimos puestos en este mundo para ser luz, y por lo tanto cuando vivimos de una manera tal que todo lo que hacemos, lo hacemos de manera consiente, empezamos a ver la vida desde otra perspectiva.

Reitero, somos un alma y nuestro cuerpo es el medio por el cual glorificamos a Dios, es nuestro templo, que debemos amar y cuidar, debemos sentir amor propio, para decir que amamos a nuestro prójimo.

Tres características del amor entre hermanos

La vida de fe en comunidad es importante, es uno de los aspectos que nos ayuda a crecer en amor y nos compromete a trabajar en nuestra paciencia. Es por eso, que quiero en esta ocasión escribir sobre el amor entre los hermanos.

En una de las cartas que escribe Pablo a Timoteo, la primera de las instrucciones que le da al joven, es que no pierdan su tiempo en discusiones vanas que sirven solamente para contienda, haciendo referencia a que en ese tiempo (como ahora) muchos falsos maestros se dedicaban a enseñar fábulas, que solo distrae a los creyentes del verdadero objetivo de fortalecernos en la fe, y de compartirla con los demás.

Actualmente, no hay mucha diferencia. Cada vez surgen más ideologías, y las personas, deseosas de llenar los vacíos que tienen en su corazón, de buenas a primeras se sienten atraídas y se olvidan de la verdadera raíz de la fe. Entonces se vuelve más importante tener la razón en una discusión religiosa, que hacer las obras que aprendimos de nuestro Maestro.

Este mandato de Pablo no tiene otro objetivo más que instar a extender el verdadero amor entre creyentes, tal como él mismo lo afirma “Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida” (1 Timoteo 1:5).

Pero ¿Cómo podemos lograr entender y practicar este nivel de amor? No es una tarea sencilla, pero nos da algunos tips para perfeccionarlo.

Amor nacido de un corazón limpio

Así como de una fuente no puede brotar agua limpia y sucia a la vez, no puedes decir que amas, cuando tu corazón está lleno de odio. Un corazón limpio es transparente como el agua cristalina, puedes saber que una persona lo tiene porque es auténtica y actúa con sinceridad, no por conveniencia o compromiso.

Debemos dejar a un lado la hipocresía, y pedir al Señor que nos ayude, él es quien ha limpiado nuestros pecados con su sangre, pero es nuestro deber purificarnos constantemente en cuerpo y alma.

Por esto también debemos atender al mandamiento de amar a Dios con todo el corazón, cuando no dejamos ninguna reserva y ponemos a sus pies todo lo que somos, aun nuestras faltas y aquellas circunstancias que nos impiden avanzar, con el solo hecho de reconocer que necesitamos su ayuda, Él hará la obra en nuestras vidas.

Amor nacido de una buena conciencia

A lo largo de la Biblia se nos encomienda la tarea de hacer el bien a los demás, pero algunas personas toman esto como si fuera una clase de “soborno” haciendo obras de caridad para tratar de solapar aquellos pecados que no quieren dejar de practicar.

Dios habla a su pueblo en el libro de Isaías, exhortándolos a través del profeta, y reclama estar cansado de los sacrificios y festividades en su honor, pero el problema no era las ofrendas, sino la intención, puesto que no las aceptaba porque sus manos estaban manchadas de sangre, “Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos” (Isaías 1:15).

Con esto queda claro que, para demostrar amor al prójimo con nuestras acciones, primero debemos tener una buena conciencia, es obvio que mientras estemos en este cuerpo nos equivocamos y a veces podemos herir a alguien, pero para Dios es más importante nuestro arrepentimiento sincero, que el hecho de que hagamos buenas obras solo por un cumplimiento, o peor aún para que nos vean los demás.

Amor nacido de una fe no fingida

Y en esto se resume toda la Ley y los profetas, en amar a Dios con todo el corazón y a tu prójimo como a ti mismo. El seguir una fe no se reduce a prácticas religiosas, sino que abarca nuestras relaciones con el Creador, primeramente, y con las personas a nuestro alrededor, no se trata de aparentar ser alguien piadoso, sino de serlo en realidad, sintiendo fluir el amor por lo que hacemos y por nuestros hermanos.

Procuremos, ya que somos creyentes, que nuestro estilo de vida no radique en fingir, sino en transformarnos y crecer en la fe, dando a Dios las riendas de nuestro camino, de nuestras decisiones y acciones, para que así como nos creó a su imagen y semejanza, cada día también podamos parecernos más a Yeshuah.

Y así como Él mismo nos dice que amemos aun a nuestros enemigos, con más razón a nuestros amigos, aquellos con quienes nos encontramos unidos por un lazo de hermandad, no por un parentesco sanguíneo, sino espiritual.

Guíame, Espíritu Santo – Reseña de libro

Estamos aún en los primeros días del 2018 y me hacía mucha ilusión escribir un post al respecto. Sin embargo, acabo de terminar uno de los libros que me propuse leer en el 2017 se llama “Guíame, Espíritu Santo” de Stormie Omartian. Me alegra haberlo podido terminar, porque aquí entre nosotros hacía tiempo que no leía un libro completo. Además de eso, quiero compartir este post porque la verdad fue una obra de mucha bendición para mi vida.

Este es uno de esos libros que te recuerdan la importancia de cada día buscar un acercamiento más íntimo con Dios. Más en estos tiempos de tanta incertidumbre, indiferencia y vanidad, donde la mayoría siente un vacío que parece no llenarse con nada, pero la buena noticia es: Dios puede hacerlo. De hecho, solo Él puede llenarlo, y que mejor manera de acercarte a Él que a través de una relación personal con su Espíritu Santo.

Aplicando cada uno de los aspectos aprendidos mientras iba avanzando con la lectura, he podido comprobar que Él es real, no es que antes no creía, pero no es igual escuchar de… que experimentarlo tú mismo. Ahora puedo decir que él es mi amigo, mi consejero, mi consuelo, y más, siempre responde a mis oraciones. Pero no tienes que creerme a mí, te reto a que lo compruebes tú mismo.

Ahora presento algunos de los puntos más importantes de lo que pude aprender acerca del Espíritu Santo:

Sé consiente de su presencia

Es lamentable, pero las personas han olvidado que Dios envía a su Espíritu Santo para que nos guíe en todas las cosas, es un regalo del cual necesitamos ser conscientes “Mas aquel Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho” (Juan 14:26).

Yo en lo personal, creo que el mundo está de cabeza y los creyentes (sea cual sea tu denominación religiosa) están cada vez más dormidos, precisamente porque se ha dejado de escuchar al Espíritu de Dios. Habla con Él, es real, pero no te forzará a nada, que te nazca de corazón anhelar conocerle y pasar tiempo con él.

Necesitas de su guía

Estoy segura de que te haces la misma pregunta, ¿Por qué hay personas que tienen años de ir a una congregación religiosa y parecen nunca cambiar?, personas chismosas, egoístas, vanidosas… etc., incluso puede que tú mismo nunca termines de luchar contra la misma debilidad de cuando empezaste a ser una persona religiosa.

Es verdad que mientras estemos en este cuerpo tendremos tentación, sin embargo, cuando buscas la guía del Espíritu Santo en tu vida, es inevitable que exista una transformación, a medida que sigues su dirección él va cambiando tu carácter, es que no hay excusa, al menos en algo tiene que verse un cambio en ti.

Conoce su plenitud en el amor

Para que una relación cualquiera avance, necesitas dedicar tiempo, pero además de eso debes hacerlo con amor. Cuanto más pasas en intimidad compartiendo con el Espíritu Santo de Dios más conoces la plenitud de su amor hacia ti en la infinidad de maneras que te lo demuestra, y así tú también aprendes de él.

Se empieza por casa

No puedes pretender cambiar al mundo entero tú mismo cuando ni siquiera puedes con tus errores. Saca la tuca de tu ojo, y después la paja del ojo de tu prójimo. Si realmente quieres ser luz para el mundo empieza por ti mismo, cuando pides a Dios que te transforme y sigues la dirección del Espíritu, indudablemente los demás verán algo diferente en ti y querrán experimentar eso mismo que te hace tan feliz, tan respetuoso y amoroso. No es con palabrería, sino con tu ejemplo.

Ten una relación personal

Una vez que eres consciente de su presencia y empiezas a ser guiado por el Espíritu Santo, sigue constante en esta nueva relación. No se trata de que solo de vez en cuando hables con él, te apuesto a que no dejarías de hablar con tu pareja y luego llegar como si nada cuando ni siquiera enviaste un mensaje de texto en una semana, evidentemente una relación así acabaría por enfriarse. Yo te recomiendo que empieces por hacerte el hábito de compartir con él todos los días, y con el tiempo más que un hábito será una necesidad para ti.

Te inspira a no ser egoísta

Si bien es cierto vengo hablando de una relación personal (tú y el Espíritu Santo) cada vez que hables con él procura que no se trate todo de ti. Él te guía a pedir por otras personas, y no solo orar por ellas, sino ayudarlas mientras esté en tus manos. El amor de Dios es un amor que te inspira a dar, a desprenderse, no es un amor egoísta, escucha cuando él te inquieta sobre ciertas personas, tal vez tú puedes ser el medio que utilice para que actúe en la vida de ellas.

Anhela tu ministerio

Si eres creyente necesitas tener siempre en cuenta que nuestra meta es la eternidad, y esta vida es pasajera, sin embargo, mientras estemos aquí es normal que deseemos saber cuál es nuestro propósito en la vida. Queremos sentirnos útiles y servir a Dios, servir al prójimo. Anhela tu ministerio, y pídele de una manera muy especial que te revele qué hacer, y que haga su voluntad en tu vida. Mientras el Espíritu Santo sea tu guía vas en dirección correcta.

Sin duda un hermoso libro que me ha sido de mucha edificación, te lo recomiendo y si es que lo lees, espero que también sea de bendición para ti.

Conoce 4 maneras de ayudar a otros y 4 beneficios que eso te traerá

Creo fielmente que cuando das, entonces Dios te bendice a ti. Recuerdo de mi niñez que cuando iba creciendo y dejaba de quedarme la ropa, como no tenía hermanas, mi mamá siempre buscaba otras niñas a quienes regalarla, por supuesto la que estuviera en buen estado, y francamente no recuerdo ocasión en la que después de donarla, no llegara alguien con una bolsa de ropa para mí, como si fuera un intercambio divino, aunque suene un poco extraño y eso nunca lo olvido.

Esto me hace pensar en uno de los preceptos más importantes que existen en el judaísmo, es la tzedaká, que generalmente se traduce como caridad, pero más que eso se refiere al hecho de practicar la justicia ¿Cómo es esto? Ayudando a los más necesitados, eso es parte de la justicia que nos manda Dios a hacer.

Dar tzedaká es un acto que debemos realizar, no solamente porque es un mandamiento divino, sino porque somos un todo en este mundo y por más autosuficiente que alguien pueda sentirse, en algún momento necesitará de otra persona, no solo materialmente, sino en el sentido emocional: afecto, comprensión, cariño… ya sabes, ese tipo de cosas.

A la verdad amo la idea, y por eso me encanta una parte de mi Sidur (Libro de rezos) en donde dice textualmente:

“Éstas son las cosas que una persona hace y come de sus frutos en este mundo y su usufructo permanece para ésta en el mundo por venir. Y éstas son: respeto de padre y madre, y actos de amor, y la hospitalidad con los huéspedes, y visitar a los enfermos y levantarse para la sinagoga, y traer la paz entre una persona y su prójimo y entre un hombre y su mujer. Y el estudio de la Torá es equivalente a todas éstas” (Talmud Bavlí Shabbat 127ª)

Estos actos de justicia son precisamente comparados con el estudio de la Torá, que si bien una cosa no exime de la otra (quiero aclarar) es hermoso que ambas acciones se eleven al mismo nivel espiritual.

Cuatro maneras distintas de dar tzedaká

Haz donaciones monetarias o materiales: dice una frase que “Nadie es tan pobre que no pueda dar, ni tan rico que no pueda recibir”, si eres bendecido materialmente tú puedes compartir con los menos afortunados, recuerda que Dios quiere dar a todos, pero muchas veces tú eres el medio que Él utiliza para bendecir a otras personas, y viceversa, por eso es importante que aprendas a como invertir mejor tus recursos.

Ponte manos a la obra: Si hay una necesidad material y talvez tú no tienes los medios para ayudar, puedes hablar con otras personas que sí puedan hacerlo, en este punto entra si quieres abarcar más, el organizar campañas para toda clase de ayuda social.

Regala amor a los demás: algunas veces la gente no tiene necesidad física, pero sí emocional o espiritual, demuestra empatía por los problemas de los demás para poder ayudarlos, sé comprensivo y afectuoso, que a veces con eso basta para levantar el ánimo de una persona.

Enseña a otros lo que sabes: muchas veces haces más enseñando a una persona a subsistir, compartiendo con ella lo que tú bien sabes hacer, así no se verá en la necesidad de pedir limosna, sino que aprenderá a salir adelante por su propio esfuerzo y se realizará como ser humano.

Cuatro beneficios de dar tzedaká

La bendición de cumplir un mandamiento: Primero que nada debemos tener en cuenta que hacer justicia es un mandamiento bíblico, y por lo tanto, si eres una persona que se considera a sí misma religiosa, estás en la obligación de dar tzedaká.

Di adiós al egocentrismo: Al preocuparnos por los demás dejamos de lado el egocentrismo y poco a poco el compartir se convierte en algo normal y necesario en nuestra vida, y así podremos ser un reflejo de nuestro Padre en el cielo.

Cuando das, Dios te bendice a ti: Como dije al principio, cuando das, Dios te bendice a ti, solo asegúrate de no esperar siempre algo a cambio, porque eso haría perder totalmente el sentido de hacerlo.

Desprendimiento de lo material: Se te hará más sencillo desprenderte de lo material, esto te ayudará sin duda alguna a no aferrarte a las cosas lo cual te permitirá tener una vida más enfocada a lo espiritual.

¿Tienes alguna otra idea de cómo ayudar a los demás? ¿En qué maneras Dios te ha bendecido cuando ayudas a otros? Compártelo en los comentarios.