Mira con los ojos del Maestro

Hace un par de días tuve la oportunidad de ver una hermosa película llamada “A walk to Remember” o “Un paseo para recordar”. Lo más que esperaba es que fuera súper romántica y me hiciera llorar a mares (y lo logró) pero más que eso me dejó una hermosa enseñanza que quiero compartir.

Y es que antes de ponerla estaba leyendo un pequeño folleto que me regalaron en donde hablaba de nuestro deber de compartir a las personas el mensaje de salvación, y de como para esto era necesario que viéramos los viramos no por lo que son, sino por lo que pueden llegar a ser, quizá en su momento no le di mucha importancia, pero luego esa película  me ayudó a entender un poco más.

Trataba de un joven estudiante quien llevaba una vida bastante desordenada y hacía de las suyas cuando quería, pero todo cambió cuando por uno de sus juegos tontos otro joven sale lesionado y como castigo lo obligan a hacer trabajo comunitario, limpiando, dando tutorías y participando en una obra de teatro.

Es entonces que empieza relacionarse con la hija del pastor de la iglesia a la que lo lleva su madre. A pesar de que eran compañeros de clase jamás habían hablado ya que ella  es una joven muy conservadora y callada, por lo cual recibe burlas de sus compañeros (incluido él).

Durante el desarrollo de la peli, él encuentra algo en esa chica que lo hace cambiar y querer ser una mejor persona, y es que esta joven cree en él, ella ve que dentro de su corazón el puede ser mejor y tiene mucho que dar, y… hasta aquí para no hacer “spoiler”.

Para continuar con lo del principio, esta película me confirmó lo que acababa de leer. Si nosotros somos realmente seguidores de Yeshua, debemos andar como él anduvo, y ver a las personas con el mismo amor y misericordia con que él vio a la mujer samaritana, a la adúltera, al cobrador de impuestos, al religioso, al pescador y así a todas esas personas que aparecieron en su camino deseosos de escuchar palabras de vida eterna.

Él los vio de una manera diferente al resto, como las personas en que ellos se podían llegar a convertir y no los juzgó, sino más bien les habló la verdad con amor y ternura. Aprende tú también a mirar a los demás con “los ojos del Maestro”, siembra amor, practica la misericordia y la compasión, recuerda que con la vara que mides serás medido.

¿Estás dispuesto a cambiarte las “gafas del prejuicio” y ver a los demás de manera diferente?

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Tu camino hacia la libertad

Se acerca Pesaj, una fiesta muy importante para cada judío que vive fuera o dentro de Israel. Si eres judío seguramente andas corriendo con los preparativos, asegurándote de que todo vaya a salir a la perfección.

Pesaj es una festividad con un seder bastante cargado, cada cosa tiene su lugar, cada persona tiene algo que hacer. Hoy, a menos de un día para que comience esta fiesta me pongo a reflexionar un poco en el significado que tiene: LIBERTAD.

Conmemoramos ese momento de la historia cuando Dios con mano firme sacó a su pueblo de la esclavitud en Egipto, haciendo evidente su poder por medio de muchas señales y prodigios. Y la gran pregunta que me hago hoy es si muchos años después de eso ¿Soy yo una mujer libre?.

A pesar de que la esclavitud fue legalmente abolida, constantemente vemos en las noticias las muchas injusticias que se cometen en algunos países donde personas son asesinadas sin  derecho a nada. Y yo, que vivo en un país en donde ni siquiera hay ejercito ¿Me estoy cuestionando si soy una persona libre?.

Precisamente no me refiero a un estado de libertad en donde me dan oportunidad de elegir, donde alguien más defiende mis derechos, y reconocen mi independencia, más que eso me cuestiono si yo en verdad elijo lo que quiero o me dejo llevar por lo que dicta la sociedad, donde defiendo mi creencia y mi fe aun cuando eso no signifique que pierda mi vida y no calle solo por temor o vergüenza.

Hablo de mi libertad espiritual. De un tiempo hacia acá he venido pensando en todos esos hábitos, personas y lugares que no nos permiten ser personas libres, que  nos roban tiempo que podríamos usar para cultivar nuestra espiritualidad, que además ya es una ardua labor. Nos esclavizamos a  redes sociales, modas, personas… etc. Pero no es suficiente con saberlo hay que enfrentarlo, no es tan fácil pero se puede trabajar en ello.

No importa donde estemos físicamente, nuestro espíritu debe ser libre y aunque seamos personas llenas de imperfecciones, aunque hayamos cometido el peor de los pecados, hay alguien que no tomó en cuenta su propia voluntad, y entregó su vida para que tú y yo fuéramos libres. Yeshua, es comparado a aquel cordero que por medio de su sangre en las puertas de la casas de los hebreos hizo que la muerte pasara por alto.

Ahora es nuestro deber aceptar esa regalo, no nos sentemos a esperar que la masa leude, escuchemos el llamado de nuestro libertador y salgamos de todo ese Egipto que nos consume día a día, y tomemos la decisión de emprender nuestro propio camino hacia la libertad.

“Yeshua regresó a Galilea en el poder del Espíritu, y se extendió su fama por toda aquella región. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo admiraban. Fue a Nazaret, donde se había criado, y un sábado entró en la sinagoga, como era su costumbre. Se levantó para hacer la lectura, y le entregaron el libro del profeta Isaías. Al desenrollarlo, encontró el lugar donde está escrito: -El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado para proclamar libertad a los presos y dar vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos, para proclamar el año del favor del Señor-. Luego enrolló el libro, se lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos los que estaban en la sinagoga lo miraban detenidamente, y él comenzó a hablarles: “Hoy se cumple esta Escritura en presencia de ustedes.” Lucas 4:14-21

 Jag Pesaj Sameaj!

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